
El 15 de octubre, Rothera Exchange and Clearing le pidió a la CFTC que aprobara un contrato con una pregunta muy concreta, si Tesla reportaría un EPS ajustado mayor a 0,65 dólares en el tercer trimestre de 2026. Tesla contestó el 21 de octubre con 0,48 dólares, por encima del consenso y lejos del umbral. Una semana después, Rothera anunció que la CFTC había aprobado su KPI swap, el primero de su tipo, de modo que el contrato que estrena la categoría ya estaba resuelto el día del anuncio.
Un KPI swap es un contrato de evento sobre una métrica que la propia empresa reporta, con un precio que se mueve entre 0,01 y 0,99 dólares y un pago de un dólar si se cumple la condición. Rothera promete tres familias de contratos, sobre reportes financieros (ventas, márgenes, utilidades), sobre uso de plataforma (usuarios activos y clientes) y sobre producción (unidades fabricadas y entregadas). El despliegue empieza este otoño con las dos últimas, justamente las que menos se parecen al contrato que pasó por la CFTC.
Buena parte de la solicitud de Rothera sostiene que el contrato es un swap bajo jurisdicción exclusiva de la CFTC y no un security-based swap, la categoría que la ley Dodd-Frank deja a la SEC y que alcanza los eventos de un solo emisor que afecten directamente sus estados financieros. Un EPS es el caso más difícil de defender para un KPI swap, por eso fue el que pasó por aprobación previa, mientras que para el resto del catálogo Rothera anticipa la autocertificación, el mecanismo con el que un exchange lista contratos sin esperar el visto bueno del regulador. Lo que la CFTC aprobó funciona, en la práctica, como precedente para todo lo demás.
Rothera es la antigua LedgerX, el exchange que FTX compró en 2021 y que MIAX adquirió en la quiebra de FTX en 2023. En enero de 2026, MIAX vendió el 90% a una sociedad conjunta de Robinhood con Susquehanna International Group. Desde el 4 de junio, cuando empezó a operar con contratos del Mundial y del béisbol, procesó más de 3.500 millones de contratos hasta fines de julio, según Robinhood.
El comunicado habla de instituciones e intermediarios que necesitan gestionar riesgo, aunque los números de Robinhood describen otro negocio. En el segundo trimestre, la plataforma movió 13.600 millones de contratos de eventos y facturó 156 millones de dólares por ellos, de los cuales 17 millones vinieron de Rothera. Eso da poco más de 1,1 centavos por contrato, una economía de volumen minorista que cualquier broker reconoce y que se parece poco a una mesa institucional de cobertura.
Rothera sostiene además que el contrato sirve a firmas comerciales expuestas a estas métricas. Cuesta imaginar al proveedor de baterías que cubre su exposición a Tesla con contratos de un dólar, mientras que es muy fácil imaginar al trader que hoy compra opciones semanales la tarde antes de los resultados. La solicitud promete al menos un market maker, sin decir quién, y uno de los dos socios detrás de Rothera es una de las firmas de trading cuantitativo más conocidas del mercado.
La SEC aprobó el 13 de octubre que Cboe liste opciones binarias sobre más de cien KPIs de 23 empresas cotizadas, con Robinhood como primer broker minorista que las ofrecerá. La solicitud de Rothera cita al presidente de la SEC, Paul Atkins, para recordar que esa aprobación no impide contratos sobre los mismos KPIs bajo la CFTC. El mismo número de Tesla puede terminar listado ante dos reguladores con reglas distintas, mientras Robinhood aparece en las dos ventanillas, como distribuidor de Cboe y como socio de Rothera. Gane quien gane la discusión sobre jurisdicción, el flujo pasa por la misma aplicación.
El instrumento se llama opción binaria en Cboe y swap en Rothera. En España tiene un tercer nombre desde 2019, producto prohibido para el cliente minorista, por la resolución con la que la CNMV hizo permanente la medida que ESMA impuso en julio de 2018. El 3 de julio de este año, ESMA recordó que los contratos de eventos que califican como instrumento financiero caen bajo esa misma prohibición en los 27 países de la Unión, sin importar cómo se presenten.
Para un broker, la temporada de resultados siempre fue uno de los momentos fuertes del calendario, con clientes que abren posiciones horas antes de que la empresa publique. En Estados Unidos, ese trader tiene ahora un contrato de un dólar que le pregunta directamente por el número. En Europa, el broker no puede ofrecerle nada parecido, aunque fuera de Europa nada impide que una entidad offshore con clientes en América Latina lo copie sin la CFTC ni la SEC de por medio. Queda por saber cuánto tarda en aparecer esa versión y quién decidirá esa vez si es un swap, una opción binaria o una apuesta.


