Un requote ocurre cuando el trader envía una orden al precio cotizado y, en lugar de ejecutarla, el broker la rechaza e informa que el precio ha cambiado, ofreciendo una nueva cotización que el trader puede aceptar o declinar. Es un mecanismo operativamente distinto del slippage: el slippage ejecuta la orden al precio disponible; el requote no la ejecuta en absoluto hasta que el trader confirma el nuevo precio.
El requote solo es posible en modelos de ejecución donde el broker actúa como contraparte o donde existe un dealing desk interviniendo cada orden. En un modelo A-book puro con enrutamiento directo al proveedor de liquidez, el requote es estructuralmente inviable porque la orden se ejecuta (o se rechaza definitivamente) en el momento en que llega al mercado. Esto convierte a la frecuencia de requotes en una señal diagnóstica del modelo real de ejecución del broker, más allá de lo que su marketing indique.
Los reguladores Tier 1 han restringido progresivamente esta práctica. ESMA y FCA exigen políticas documentadas de mejor ejecución que hacen difícil justificar requotes sistemáticos a clientes retail. En jurisdicciones offshore, el requote sigue siendo una práctica común, particularmente en momentos de alta volatilidad o cuando el cliente opera tamaños que el desk de riesgo del broker prefiere no absorber al precio cotizado.

