El slippage se produce cuando hay una discrepancia entre el precio que el trader ve en pantalla al enviar una orden y el precio al que el broker la ejecuta. En condiciones normales de mercado con buena liquidez, el slippage es mínimo o inexistente. En condiciones de alta volatilidad, como durante la publicación de datos macroeconómicos, apertura de mercados o eventos geopoíticos inesperados, el precio puede moverse significativamente en el tiempo que tarda en procesarse la orden.
El slippage puede ser positivo (la orden se ejecuta a un precio mejor que el solicitado) o negativo (se ejecuta a un precio peor). En la práctica, la mayoría del slippage que experimenta un trader retail es negativo, porque los brokers tienen incentivos estructurales para ejecutar en condiciones que favorecen su posición.
La calidad del proveedor de liquidez del broker es el factor principal que determina cuánto slippage experimenta un cliente. Un broker con múltiples proveedores de liquidez y un sistema de enrutamiento eficiente ejecutará con menos slippage que uno con un único LP de baja calidad.

