
La CFTC demandó a Utah el 26 de octubre, junto con el Departamento de Justicia, para impedir que el estado use sus leyes de juego y su prohibición de apuestas electorales contra los mercados de predicción registrados ante el regulador. Utah es el décimo estado que la agencia lleva a tribunales desde abril, después de Arizona, Connecticut, Illinois, Kentucky, Minnesota, Nuevo México, Nueva York, Rhode Island y Wisconsin, a lo que se suman escritos en cuatro tribunales federales de apelaciones y en una corte suprema estatal.
El presidente de la CFTC, Michael Selig, volvió a defender la jurisdicción exclusiva del regulador con el argumento de que los contratos de eventos sirven para cubrir riesgos y, además, informan al público sobre lo que va a pasar. El comunicado no menciona que la demanda llega al mismo distrito federal donde el juez Robert Shelby resolvió en agosto que la Commodity Exchange Act no impide a Utah aplicar su prohibición de juego contra Kalshi, una decisión tras la cual el Décimo Circuito rechazó, el 8 de septiembre, frenar la aplicación de las leyes estatales mientras avanza la apelación. La agencia entra a litigar, con todo su peso institucional, en el tribunal donde la tesis de Kalshi ya perdió una vez.
La demanda que el fiscal general de Utah, Derek Brown, presentó el 20 de octubre ante el Tercer Tribunal de Distrito, en Salt Lake City, trae los números que Kalshi no publica estado por estado. Según el escrito, había 32.940 cuentas de Utah con el registro completo, mientras que el estado estima que la plataforma cobró entre 30,6 y 61,2 millones de dólares en comisiones a cuentas del estado, unos 930 a 1.860 dólares por cuenta. El rango se duplica porque el cálculo parte de una comisión de uno a dos centavos por contrato, aunque incluso el extremo bajo es un ingreso por cliente que cualquier director comercial de un broker miraría dos veces.
Brown incluyó en la demanda a Susquehanna International Group y a Susquehanna Government Products, las firmas que actúan como market makers de Kalshi, con el argumento de que toman el lado contrario de las posiciones y ganan cuando el cliente pierde. Para quien haya operado un broker, apuntar a la liquidez tiene lógica, porque una bolsa puede litigar durante años mientras que un market maker decide cada día si le conviene seguir cotizando en un estado que lo acusa de lucrar con apuestas ilegales. El mismo escrito estima que los residentes perdieron al menos 5,5 millones, de modo que las comisiones superan entre cinco y once veces esas pérdidas, una proporción que se parece más a la economía de una bolsa que a la de un casino.
Utah pide además que el tribunal apruebe un proveedor externo de geolocalización para bloquear el acceso desde el estado, la misma infraestructura que paga cualquier operador de apuestas deportivas con licencia, aplicada a una empresa que en su publicidad se presenta como legal en los 50 estados. El argumento informativo de Selig encaja mal con un catálogo donde los contratos deportivos superan el 80% del volumen de Kalshi, mientras que entre los mercados que Brown citó al anunciar la demanda figuraban los spreads y totales de los partidos de baloncesto de Utah Valley University. El público de Utah, al menos, está muy bien informado sobre los totales del baloncesto universitario.
En América Latina, los reguladores resolvieron del lado de Utah la discusión sobre los mercados de predicción que la CFTC litiga estado por estado, empezando por Argentina, donde la justicia de la Ciudad de Buenos Aires ordenó en marzo bloquear Polymarket en todo el país y retirar sus aplicaciones de las tiendas de Google y Apple tras una denuncia de la Lotería de la Ciudad (LOTBA). Un regulador de juego local consiguió así un alcance nacional que ningún estado estadounidense tiene. En Brasil, la Resolución 5.298 del Consejo Monetario Nacional, publicada el 24 de abril, prohibió los contratos sobre deportes, política y entretenimiento, mientras el gobierno bloqueaba ese mismo día 27 plataformas, entre ellas Kalshi y Polymarket.
La entrada formal de Kalshi a Brasil, anunciada en marzo con XP, se limitó a clientes de Clear con cuenta internacional y a contratos sobre inflación y tasas de interés, una parte del catálogo que pesa poco en el volumen. Para un broker de la región que evalúe sumar contratos de eventos, ese es el producto que la regulación deja pasar, con una economía que poco se parece a la de las cuentas de Utah.
Sobre todo esto pesa la petición de Nueva Jersey ante la Corte Suprema, que llega con una división abierta entre el Tercer Circuito, que falló a favor de Kalshi en abril, y el Noveno, que falló en contra en agosto, y a la que Kalshi debe responder antes del 9 de noviembre. La CFTC puede seguir sumando estados a su lista, pero si la Corte toma el caso, la jurisdicción exclusiva se va a decidir en un solo expediente. Lo que la industria todavía no mostró es cuánto vale un mercado de predicción sin deportes, que por ahora es la única versión que cruza fronteras.


