
La Commodity Futures Trading Commission presentó demandas formales contra Arizona, Connecticut e Illinois, acusándolos de intentar restringir o supervisar mercados de predicción que ya operan bajo autorización federal. El argumento central de la agencia es directo: la regulación de estos mercados es competencia exclusiva de la CFTC, y ningún estado tiene potestad legal para interferir.
Los mercados de predicción, también llamados event contracts, son instrumentos que permiten operar sobre el resultado de eventos concretos: elecciones, decisiones corporativas, indicadores económicos. La CFTC los clasifica como derivados bajo el Commodity Exchange Act (CEA), la ley que desde 1974 establece la autoridad federal sobre este tipo de contratos. Con esa base legal, el regulador sostiene que la fragmentación de las reglas estatales no solo crea inconsistencias operativas, sino que aumenta el riesgo de fraude.
El presidente de la CFTC, Michael Selig, no dejó margen para la interpretación. Declaró que el Congreso rechazó deliberadamente la supervisión estatal fragmentada precisamente para evitar estándares contradictorios, y advirtió que el regulador seguirá defendiendo su autoridad frente a lo que llamó reguladores estatales "excesivamente intervencionistas."
Esto no surge de la nada. Desde febrero, Selig viene construyendo este terreno: presentó un escrito de amicus curiae en casos en curso y anticipó públicamente que los estados iban a ver a la CFTC en los tribunales. Las demandas de esta semana son el reflejo de esa postura.
Lo que hace esta historia más densa es el giro que implica respecto al comportamiento reciente de la propia agencia. Hasta hace poco, la CFTC era la que intentaba cerrar plataformas como Polymarket y Kalshi, argumentando que sus contratos sobre elecciones y deportes eran ilegales. Los tribunales frenaron partes de ese avance, y cuando la administración Trump cambió el liderazgo de la comisión, la agencia retiró esos casos y archivó la propuesta que hubiera impuesto restricciones amplias al sector. Hoy, ese mismo regulador sale a defender con fuerza la existencia y expansión de esos mercados frente a los estados que los quieren limitar.
El cambio no es cosmético. Implica que la CFTC bajo Selig está apostando a consolidar su posición como árbitro único de los event contracts, con todo lo que eso significa en términos de operación para las plataformas autorizadas. La reciente Avanzada de Aviso de Propuesta de Reglamentación que emitió la comisión para aclarar cómo aplican las reglas federales a estos mercados va en la misma dirección: construir un marco unificado antes de que los estados llenen el vacío con sus propias normas.
La comisión también fijó postura en otro frente que importa operativamente: confirmó que las leyes sobre uso de información privilegiada aplican plenamente a los mercados de predicción. El director de Fiscalización, David Miller, señaló en sus primeras declaraciones públicas que asumir que el insider trading no aplica en estos mercados es un error, y que cualquier plataforma debe tratarlos con los mismos estándares de cumplimiento que cualquier otro producto financiero.
Para quien opera un brokerage o trabaja en compliance, esa aclaración tiene implicaciones concretas. Si los event contracts son derivados con cobertura federal plena, incluyendo normativa de abuso de mercado, las plataformas que los ofrezcan necesitan infraestructura de monitoreo equivalente a la de un mercado de futuros tradicional. No es el estándar de una plataforma de apuestas. Es el estándar de un DCM, un mercado de contratos designado bajo supervisión de la CFTC.
Lo que queda sin resolver es cómo reaccionan los estados. Perder en los tribunales frente a la CFTC no significa que Arizona, Connecticut e Illinois abandonen el intento de supervisar actividad que ocurre dentro de sus fronteras y que involucra a sus ciudadanos. La tensión entre jurisdicción federal exclusiva y soberanía estatal en materia de protección al consumidor tiene historia larga en EE.UU., y los mercados de predicción son apenas el nuevo frente donde esa disputa se está librando.