Una cartera híbrida es la realidad operativa de la mayoría de los brokers medianos y grandes. En lugar de operar en un modelo puro (todo B-book o todo A-book), el broker clasifica dinámicamente sus posiciones: algunas se retienen como contraparte interna (B-book) y otras se transmiten al mercado exterior (A-book).
La clasificación se hace a nivel de cuenta o de operación individual, basada en el perfil histórico del cliente, el tamaño de la posición, el instrumento operado y la exposición neta acumulada del broker en ese momento. Un cliente retail típico con operaciones pequeñas y resultados inconsistentes probablemente está en B-book. Un cliente con volumen creciente, rentabilidad sistemática o patrones de trading algorítmico es candidato para A-book.
El desk de riesgo es el responsable de gestionar este sistema de clasificación y decidir los umbrales que determinan el tratamiento de cada posición.

