En el modelo A-book, el broker no asume riesgo de mercado propio. Cada operación del cliente se envía a un banco, prime broker o proveedor de liquidez institucional que toma el lado contrario. El broker gana mediante spread o comisión fija por operación, independientemente de si el cliente gana o pierde.
Es el modelo que los brokers usan para clientes institucionales, cuentas de alto volumen o en jurisdicciones donde el regulador exige separación de intereses. También se usa como herramienta de gestión de riesgo: cuando un cliente tiene un historial consistentemente ganador, el broker puede migrar esa cuenta al A-book para eliminar la exposición.
La distinción entre A-book y B-book rara vez es absoluta. La mayoría de los brokers medianos operan un modelo híbrido donde clasifican dinámicamente las posiciones según el perfil del cliente y la exposición neta del libro.

