
Prop Firm Match publicó este lunes los primeros resultados de su revisión interna sobre las redirecciones de afiliado que apagó el 29 de octubre, y resume el daño con una cifra que sale de su propia caja. Según el comparador de prop firms, el impacto sobre la atribución de referidos equivale a un porcentaje bajo, de un solo dígito, de las comisiones que cobró a la mayoría de sus socios, una medida que deja fuera del cálculo a quienes pagaron la diferencia, los afiliados cuyo enlace quedó desplazado y las firmas que liquidaron comisiones por traders que ya les había traído su propia publicidad.
La revisión abarca solo las 46 firmas asociadas que usan TrackNow, una plataforma de gestión de afiliados, y las compras hechas entre el 1 de junio y el 29 de octubre de 2026, aunque el propio comunicado reconoce que la función operaba en los botones de copiar código y de compra desde octubre de 2025. Son cinco meses de un mecanismo activo durante al menos doce, mientras el resto queda para una segunda etapa sin fecha.
El comunicado insiste en que la función no se activaba sin un clic del usuario, no usaba iframes ocultos ni píxeles invisibles y no cambió el precio ni el descuento de nadie. Todo eso puede ser cierto sin responder a la acusación de cookie stuffing, porque el clic del trader era para copiar un código o abrir un perfil, mientras la pestaña que pasaba por el enlace de afiliado era la que quedaba atrás. Lo que el texto no menciona es que, según las copias archivadas del código, la redirección se disparaba una sola vez por firma y por día, lo que hacía que cualquier segunda prueba mostrara un sitio normal.
En las preguntas frecuentes para traders, el comparador aclara que sus comisiones no le cuestan nada al trader, algo cierto que no viene al caso, porque esas comisiones siempre las pagó la prop firm. Lo que cambió de dueño fue la comisión del creador de contenido o del afiliado cuyo código quedó en segundo plano. Ese afiliado no aparece en el proceso que describe el texto, que solo prevé conciliar las comisiones de afiliados entre el comparador y cada firma según los acuerdos vigentes.
La frase que más dice está en la lista de cambios, donde Prop Firm Match promete avisar con anticipación a sus socios sobre cualquier modificación futura que afecte de forma material cómo les llegan los referidos. Leída junto a la cronología del mismo comunicado, la promesa sugiere que en marzo de 2026, cuando la redirección se extendió a los nombres y logos de las firmas en algunas secciones del sitio, las prop firms que pagaban esas comisiones no recibieron ningún aviso.
El ranking de más vendidos también queda en duda, porque el comparador lo arma con las compras generadas desde su plataforma. Si una parte de esas compras se atribuyó por la redirección, la tabla que el trader consulta para elegir firma se construyó en parte con los mismos datos que hoy están en revisión, algo que el comunicado no menciona. FundingPips, que según su CEO detectó las cookies en agosto y cayó después del primer al décimo puesto, sigue sin una explicación sobre esa caída.
Sobre los listados pagados el comunicado no dice una palabra, aunque el CEO de Topstep, Michael Patak, contó que su firma no tenía código de afiliado y pagaba 10.000 dólares al mes por aparecer en el sitio, con un sexto puesto como mejor posición, mientras la página de transparencia del comparador asegura que los listados no son automáticos y no se pueden comprar. A juzgar por la cuenta de Patak, lo que no se puede comprar costaba 120.000 dólares al año y no alcanzaba para el podio.
La solución que presenta Prop Firm Match está pensada para el trader, con paneles de pago que avisan cuándo puede haber una comisión de por medio y un aviso neutral, sin enlace de afiliado, para las firmas con las que no tiene acuerdo. A las prop firms les queda la promesa de que la próxima vez habrá aviso, cuando detectarlo por cuenta propia exigía cruzar el origen de cada venta acreditada al comparador con la pauta de cada firma, un control que en esta industria rara vez se hace de rutina y que el comunicado tampoco pide.
La invitación a revisar los datos incluye a las cerca de 21 firmas que ya terminaron la relación. Quien acepte va a comparar dos versiones del mismo número en una conversación privada, donde el resultado va a depender menos de los registros que del denominador que cada parte ponga sobre la mesa, el de las comisiones que cobró el comparador o el de las ventas que la firma creía suyas.


