
El crecimiento de DraftKings Predictions le costará a la empresa entre 650 y 700 millones de dólares de EBITDA ajustado en 2026, casi el triple de los 200 a 300 millones que proyectaba en agosto. El ajuste arrastró la guía anual del grupo, que bajó de entre 700 y 900 millones a entre 175 y 275 millones, porque el negocio de sportsbook e iGaming, que debería generar entre 875 y 925 millones, termina financiando casi todo el gasto en mercados de predicción.
Con los resultados del tercer trimestre, que cerró con una pérdida de EBITDA ajustado de 316,9 millones frente a 126,5 millones un año antes, la empresa presentó el número que mejor defiende esa factura, un take rate bruto promedio de 11,1% en septiembre y octubre. La cifra suma lo que DraftKings cobra como broker, como exchange y como market maker en DKeX, y de ese ingreso se queda con el 65,6%, equivalente a 7,3% del volumen de clientes, mientras el resto va a market makers externos.
Kalshi, el exchange con el que DraftKings compite, cobró en la semana del 1 de junio 33,5 millones de dólares en comisiones sobre 4.460 millones de volumen, menos de 0,8%, mientras el hold del sportsbook de DraftKings superó el 11% en el tercer trimestre. Con 11,1%, DKeX se parece mucho más a lo segundo. DraftKings cambió de regulador y de licencia, pero el margen se quedó donde estaba.
DraftKings puede cobrar en varios puntos de la misma transacción porque controla la interfaz del cliente, el exchange donde lista sus contratos de eventos y su propio market maker, además de operar desde agosto como futures commission merchant (FCM). Quien haya dirigido un broker reconoce la arquitectura de un intermediario que también es contraparte, solo que dentro de un mercado regulado por la CFTC.
Al ritmo de octubre, los clientes de DraftKings Predictions operan unos 10.100 millones de dólares anualizados, casi el triple que en julio, aunque el volumen total llega a 56.800 millones, de los que 46.700 millones son de market makers. Menos de una quinta parte de lo que se negocia es flujo de clientes, algo que conviene tener presente cada vez que el sector celebra un récord de volumen.
Las promociones para nuevos clientes se comen casi todo el ingreso bruto, así que los ingresos netos de DraftKings Predictions en 2026 serán poco significativos. Con 1,6 millones de clientes en lo que va del año, la cohorte genera unos 350 millones de dólares anualizados de beneficio bruto ajustado, y la empresa calcula que recupera el costo de adquisición en unos 20 meses, una extrapolación del ritmo actual que todavía no se cumplió.
Dividir la inversión del año entre esos clientes da algo más de 400 dólares por cabeza, una cuenta gruesa porque no todo ese gasto es adquisición, aunque da una idea de lo que cuesta cada cuenta en un producto sin ingresos netos.
Para 2027, la empresa proyecta entre 650 y 750 millones de dólares de ingresos en Predictions y otra inversión de 250 a 350 millones. Si el ritmo de clientes de octubre se mantuviera todo el año y todo ese flujo pasara por DKeX, el 7,3% que retiene DraftKings sobre 10.100 millones daría unos 740 millones, en la parte alta de la guía, antes de descontar promociones. Con promociones de por medio, el volumen tiene que seguir creciendo.
DraftKings también modeló un escenario menos favorable, en el que los contratos deportivos dejan de ofrecerse en julio de 2028 por las disputas sobre si pueden listarse sin licencia estatal de juego. Aun así, según la empresa, la cohorte de 2026 recupera su costo antes de esa fecha, aunque publicar el día en que podría perder sus contratos deportivos dice bastante de cuánto confía en que los reguladores estatales acepten el argumento del derivado financiero.
Brasil resolvió esa discusión por la vía rápida en abril, cuando bloqueó a Kalshi, a Polymarket y a más de una veintena de plataformas por operar sin la autorización que exige su ley de apuestas, seis semanas después de que XP anunciara su alianza con Kalshi para los clientes de Clear con cuenta internacional.
Para un broker latinoamericano que evalúa distribuir contratos de eventos, los números de DraftKings resultan incómodos. Un take rate parecido al hold de un sportsbook le da argumentos a cualquier regulador que quiera tratar estos productos como juego, mientras que el margen que vuelve atractivo el negocio vive en el exchange y en el market maker, de modo que quien solo distribuye cobra en una sola de las tres capas.
DraftKings ya le puso fecha a su peor escenario y dice que igual le alcanza. Lo que no publicó es cuánto del 11,1% sobrevive el día que un regulador estatal decida, como ya decidió Brasil con Kalshi, que un margen de sportsbook merece una licencia de sportsbook.


