
Blueberry Markets apareció esta semana en el registro público de la Autoridad del Mercado de Capitales de Emiratos Árabes Unidos con una licencia Categoría 5, la autorización que habilita a un broker extranjero a promocionarse y captar clientes dentro del país sin operar allí como broker local. El broker australiano queda entre las primeras firmas internacionales aprobadas directamente por el nuevo regulador, sin haber pasado antes por el régimen que estuvo vigente hasta diciembre.
Conviene precisar qué habilita ese permiso, porque el nombre engaña. La licencia Categoría 5 no permite custodiar fondos de clientes ni ejecutar operaciones dentro de Emiratos. Solo autoriza a promocionar, asesorar e introducir clientes emiratíes hacia una entidad regulada en el exterior, que en el caso de Blueberry significa su firma australiana bajo licencia ASIC o sus unidades offshore en Vanuatu y Mauricio. El cliente firma afuera y la cuenta vive afuera.
Un cliente australiano opera con apalancamiento máximo de 30 a 1 en pares mayores por las reglas de ASIC, mientras que un cliente atendido desde las entidades offshore del grupo puede llegar a 500 a 1. La aprobación emiratí no toca esa aritmética, porque da acceso legal a un mercado sin modificar en nada las condiciones de la cuenta.
El regulador que otorgó el permiso tampoco existía hace ocho meses. Los decretos-ley 32 y 33 de 2025 entraron en vigor el 1 de enero de 2026 y reemplazaron a la Securities and Commodities Authority por la Autoridad del Mercado de Capitales (CMA), que heredó todos sus derechos y obligaciones con un alcance de la regulación de brokers ampliado hasta cubrir activos virtuales. El esquema de categorías siguió intacto, porque el manual de actividades financieras de 2021 continúa vigente mientras la CMA no publique sus propias resoluciones. Las firmas que ya tenían licencia bajo el marco anterior tienen hasta el 1 de enero de 2027 para regularizar su situación, salvo prórroga del propio regulador.
Blueberry se suma a una fila que ya viene larga. XM, XS.com, Pepperstone, Vantage, Tradeview y el operador de Forex.com consiguieron aprobaciones equivalentes entre 2025 y 2026, casi todas en la misma categoría. El patrón se repite hasta en la contratación, porque cada firma que entra suele sumar a un ejecutivo local con historial regulatorio. Blueberry siguió la receta al nombrar a Gescard Abi El Hessen, con pasos previos por Pepperstone e IC Markets, al frente de la operación emiratí.
Para quien opera un broker de CFDs en América Latina, lo relevante está en otro lado. Blueberry está montando dos mesas regionales al mismo tiempo con la misma receta. En marzo incorporó a Mario Saudino, ex STARTRADER, como gerente regional para LATAM desde México. En junio sumó a Jeffrey Navarro, ex AvaTrade, como director de Latinoamérica desde Bogotá, con dieciocho años en la industria y pasos previos por FXCM, Tickmill, Taurex y Axi. Dos incorporaciones senior en tres meses, con un equipo armándose alrededor.
La diferencia entre las dos regiones no está donde parece. Para hablarle a un cliente emiratí, Blueberry tuvo que constituir una entidad local, someterla a un regulador federal y esperar la aprobación. Colombia exige algo parecido desde hace años, porque el Decreto 2555 de 2010 obliga a las instituciones del exterior que quieran promocionar sus servicios entre residentes colombianos a abrir una oficina de representación autorizada por la Superintendencia Financiera o a firmar un contrato de corresponsalía con una comisionista local. México va más lejos y les prohíbe a esas oficinas promover activos financieros de cualquier clase. La vía legal existe en la región. Lo que casi nadie hace es usarla. La mayoría de los brokers en LATAM se apoya en la excepción que ampara el contacto iniciado por el propio residente, da de alta la cuenta en una entidad de otra jurisdicción y compite en pagos locales, redes de IB y soporte en español.
Emiratos cobra peaje y filtra. En América Latina el peaje ya está escrito, solo que casi nadie pasa por la cabina. Desde la silla de un operador, la incomodidad está en cuánto vale ese filtro, porque la licencia Categoría 5 no protege al cliente emiratí de nada de lo que ocurra dentro de su cuenta, que sigue viviendo en Vanuatu o en Sídney. Protege la publicidad. La industria, fiel a su costumbre de incorporar tarde lo que otros sectores ya resolvieron, empezó a exhibir un permiso de marketing como sello de confianza. El día que la SFC o la CNBV decidan cobrarlo en serio, la lista de brokers dispuestos a pagarlo va a ser bastante más corta que la de hoy.