Renta fija es el término que agrupa a los instrumentos financieros con rendimiento predeterminado. Quien compra un bono, una letra del tesoro o un depósito a plazo conoce de antemano cuánto va a recibir y cuándo: el emisor se compromete contractualmente a pagar una tasa de interés específica durante la vida del instrumento y devolver el capital al vencimiento.
Los instrumentos más representativos son los bonos gubernamentales (deuda soberana emitida por estados nacionales), los bonos corporativos (deuda emitida por empresas), las letras del tesoro de corto plazo y los depósitos bancarios a plazo fijo. Cada categoría tiene un perfil de riesgo distinto, definido principalmente por la solvencia del emisor: los bonos del Tesoro de Estados Unidos se consideran el activo de menor riesgo relativo del mundo financiero, mientras que los bonos corporativos de empresas con calificación crediticia baja (high yield o bonos basura) ofrecen mayor rendimiento a cambio de riesgo de impago significativo.
La distinción frente a la renta variable es estructural. En renta fija, el retorno está predefinido y el riesgo se concentra en la solvencia del emisor y en las variaciones de tasas de interés. En renta variable, el retorno depende del desempeño futuro del emisor y está sujeto a fluctuaciones de precio sin techo ni piso. Los portafolios institucionales usan la combinación de ambas categorías para construir perfiles de riesgo-retorno ajustados a objetivos específicos.
En el universo de brokers retail de CFDs y forex, la renta fija aparece principalmente como CFDs sobre bonos del Tesoro estadounidense (como el 10-year Note) o como componente indirecto en el análisis macroeconómico: los movimientos de tasas de interés de los bancos centrales impactan tanto en los mercados de deuda como en FX y acciones.

