Renta variable es el término que agrupa a los instrumentos financieros en los que el inversor no conoce de antemano cuánto va a ganar ni si va a recuperar su capital. El rendimiento depende de variables que no están fijadas contractualmente: el desempeño de la empresa, las condiciones macroeconómicas, el sentimiento del mercado. Las acciones son el ejemplo más directo, quien compra una acción de una empresa se convierte en propietario parcial de esa empresa y participa tanto en sus ganancias como en sus pérdidas.
La distinción fundamental en finanzas es entre renta variable y renta fija. En renta fija (bonos, depósitos, letras del tesoro) el emisor se compromete a pagar un rendimiento previamente acordado en plazos definidos. El riesgo es menor, el rendimiento potencial también. En renta variable no existe ese compromiso: una acción puede triplicar su valor o perder el 90% dependiendo de lo que ocurra con la empresa y el mercado.
Para traders que operan CFDs, la renta variable es relevante de dos formas. Primero, como activo subyacente: los CFDs sobre acciones e índices replican el movimiento de precios sin que el trader posea los activos. Segundo, como contexto macroeconómico: los mercados de renta variable globales, especialmente el S&P 500, influyen en el sentimiento general del mercado y tienen correlaciones documentadas con FX, materias primas y otros instrumentos.

