Un índice bursátil es una canasta de valores (generalmente acciones) cuyo movimiento agregado se expresa como un número único. Ese número no tiene valor intrínseco: lo que importa es su variación en el tiempo, que refleja el comportamiento colectivo de las empresas que lo componen.
Los tres índices más referenciados globalmente son el S&P 500, compuesto por las 500 empresas de mayor capitalización en bolsas estadounidenses y considerado el mejor indicador del mercado accionario de EE.UU.; el Dow Jones Industrial Average, que agrupa 30 grandes empresas industriales y tiene el mayor peso histórico y mediático aunque menor representatividad técnica; y el Nasdaq 100, concentrado en tecnología y el más volátil de los tres. En Europa los más relevantes son el DAX alemán, el FTSE 100 británico, el CAC 40 francés y el Ibex 35 español, que reúne las 35 empresas de mayor liquidez de la Bolsa de Madrid y es el principal indicador del mercado bursátil de España. En LATAM el MSCI Latam y el Bovespa brasileño tienen mayor seguimiento institucional.
Para los traders de CFD y forex, los índices son instrumentos directamente operables. Un CFD sobre el S&P 500 permite tomar posiciones sobre el movimiento del índice sin comprar las 500 acciones subyacentes. Esto los convierte en uno de los productos más negociados en el universo de brokers retail, especialmente en LATAM donde el acceso directo a mercados accionarios estadounidenses tiene fricciones operativas y regulatorias. De hecho, los índices estadounidenses, particularmente el S&P 500 y el Nasdaq 100, son frecuentemente presentados por los brokers como la entrada más accesible a renta variable para el trader latinoamericano, lo que los convierte en uno de los productos con mayor volumen de marketing en la industria regional.

