
Plus500 acaba de añadir contratos de eventos deportivos a su oferta de mercados de predicción en Estados Unidos. El broker londinense, cotizado en el FTSE 250, ahora ofrece contratos vinculados a la NFL, la NBA, la MLB y otras ligas a través de su plataforma Plus500 Futures, su marca minorista en suelo estadounidense. Los productos provienen de Kalshi, el exchange de contratos de eventos regulado por la CFTC, y se liquidan directamente a través de la membresía de clearing del propio grupo.
Plus500 entró al sector en diciembre de 2025 como socio de clearing de la plataforma conjunta de CME Group y FanDuel. En febrero lanzó su oferta B2C con contratos sobre variables económicas, financieras y geopolíticas. Los deportes son el tercer movimiento de una secuencia ordenada. Son, según la propia empresa, la categoría de mayor participación del segmento. Cualquiera que haya trabajado en retención de clientes entiende por qué la afirmación importa. Los eventos deportivos tienen calendario fijo, resolución rápida y una base de usuarios que ya sabe lo que es seguir un marcador. El producto se vende solo en términos de frecuencia operativa.
Los números de Plus500 dan contexto a la jugada. En el primer trimestre de 2026 el grupo reportó ingresos por USD 242,1 millones, un alza del 18% interanual, y subió su proyección para el año. El negocio estadounidense, construido sobre la compra de Cunningham Commodities en 2021, aportó cerca de USD 35 millones en el trimestre con un crecimiento del 45% interanual. Las actividades no OTC, futuros y mercados de predicción incluidos, ya representan alrededor del 15% de los ingresos del grupo. Para una empresa que durante años fue sinónimo de CFDs sobre índices, esa diversificación es un cambio estructural, no cosmético.
Aquí conviene una línea de contexto. Un contrato de eventos paga un monto fijo si el resultado ocurre y cero si no, con un precio entre cero y un dólar que funciona como probabilidad implícita. La CFTC los trata como instrumentos financieros regulados, no como apuestas. Esa distinción es precisamente la que se está disputando en los tribunales y en las legislaturas estatales de Estados Unidos, donde once estados ya presentaron normas y varios reguladores emitieron órdenes de cese contra operadores de contratos deportivos.
El lanzamiento coincide con el Mundial de fútbol, y ahí aparece la grieta que vale la pena mirar desde la región. Mientras Plus500 lleva contratos deportivos regulados al inversor minorista estadounidense, América Latina se mueve en sentido contrario sobre esa misma categoría. Brasil intervino en abril de 2026, bloqueó el acceso a al menos 27 plataformas de mercados de predicción y aprobó reglas que limitan los contratos derivados únicamente a variables económicas y financieras, como tasas de interés, inflación o tipos de cambio. Deportes, política y elecciones quedaron fuera. Argentina avanzó por un camino parecido, con la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires y la fiscalía de juegos de azar investigando la operación de Polymarket en su jurisdicción.
El apetito regional existe, eso no está en duda. El contrato sobre la elección presidencial de Perú superó los USD 100 millones de volumen y los diez contratos de la elección colombiana acumulan más de USD 40 millones, casi todo a través de plataformas descentralizadas que operan al margen del marco local. La demanda latinoamericana se canaliza hoy por la puerta que los reguladores quieren cerrar, no por la que Plus500 acaba de construir en Estados Unidos.
El producto que mejor retiene en el mercado más grande del mundo es, palabra por palabra, el que tu regulador local acaba de clasificar como apuesta. Plus500 puede permitirse ese producto porque opera bajo la CFTC y tiene la infraestructura de clearing para sostenerlo. Un broker latinoamericano que quisiera replicar la jugada no tiene el marco regulatorio ni la claridad jurídica para intentarlo, aunque la demanda ya esté ahí, medida en cientos de millones de dólares que hoy salen por la puerta de plataformas que nadie en la región logra cerrar.