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Plata entra a Colombia sin licencia bancaria

July 10, 2026
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Plata entra a Colombia sin licencia bancaria

Casi toda la cobertura de esta semana describió lo mismo. El neobanco mexicano llega al mercado colombiano. La operación arranca. El banco digital se expande. La palabra que se repitió fue banco, y esa palabra no está en el papel que firmó la Superintendencia Financiera de Colombia. Plata Colombia no opera como establecimiento bancario. Opera como compañía de financiamiento, y la diferencia importa más de lo que sugiere la lectura rápida de un comunicado.

El estatuto orgánico del sistema financiero colombiano define al establecimiento bancario por su facultad de captar recursos en cuenta corriente. Una compañía de financiamiento es una entidad de crédito supervisada por la misma autoridad, con capacidad de prestar y de captar depósitos a término, pero sin acceso a la cuenta corriente ni a los saldos a la vista que la acompañan. Es la diferencia entre financiar la cartera con el dinero que los clientes dejan quieto en su app y financiarla con certificados de depósito que hay que pagar más caro y renovar en fechas fijas. En México, Plata tiene licencia bancaria plena desde 2023. En Colombia no la tiene, y eso no es un detalle de forma.

Aquí conviene mirar los números que la empresa sí quiso poner sobre la mesa. Valuación de USD 5.000 millones. Cuatro millones de clientes activos. Respaldo de USD 2.000 millones entre capital e inversión de fondos internacionales, según su propio comunicado. Un equipo de más de 800 ingenieros que construyó el core bancario, el CRM y la aplicación móvil sin depender de proveedores externos. Los ingresos anuales superan los USD 600 millones, y un reporte de Moody's Local México estima que la operación mexicana podría entrar en resultados positivos hacia 2027 si la eficiencia operativa mejora y la cartera sigue creciendo. Ninguno de esos datos habla del pasivo. Todos hablan del activo y de la capacidad de originar.

La cobertura tampoco fue precisa con la cronología. La Superintendencia Financiera de Colombia otorgó el permiso de constitución en agosto de 2025. Lo que llegó esta vez es la autorización de funcionamiento, el segundo de dos trámites. Entre uno y otro pasaron once meses de alistamiento, y la compañía todavía no anuncia fecha de lanzamiento comercial ni portafolio de productos. Felipe Lega preside la entidad colombiana. Neri Tollardo, director general del grupo, sostiene que la empresa no viene a experimentar.

Nadie lo duda, la pregunta que un operador se hace es otra. Un neobanco mexicano que llega con cuatro millones de clientes al lado y una infraestructura propia entra a competir en un mercado donde Nubank construyó una de las bases de clientes más grandes del país sin abrir una sucursal, y donde Revolut también se instaló. Todos pelean por la misma cosa, que es el saldo transaccional del cliente, el dinero que se queda quieto en la app y financia el crédito a un costo cercano a cero. La figura de compañía de financiamiento no permite recibir ese saldo en cuenta corriente. Quedan dos caminos, los depósitos a término, donde el cliente cobra una tasa por inmovilizar su dinero, y las líneas de fondeo mayorista que se piden prestadas a otras instituciones. Con ambos se puede construir una cartera. Ninguno se acerca al costo de un saldo que no paga interés.

Lo que se ve en el sector es que estas licencias intermedias funcionan como puerta de entrada, no como destino. Se obtiene la que el regulador concede rápido, se construye base de clientes y volumen de originación, y se vuelve a solicitar la conversión con historial local en la mano. Bancolombia, Davivienda y los grandes del sistema saben leer eso perfectamente. La expansión fintech en LATAM de los últimos cinco años está llena de casos donde la licencia inicial fue un peldaño y el mercado la leyó como llegada definitiva.

Para quien opera un broker, una fintech o una tesorería en la región, el aprendizaje es incómodo y viejo. La arquitectura regulatoria decide el costo del dinero antes de que el producto exista. Ocho cientos ingenieros no compensan la ausencia de una licencia bancaria cuando llega el momento de calcular el margen de intermediación. El sector financiero suele confundir sofisticación tecnológica con ventaja estructural, y esa confusión se paga en el balance, no en la sala de prensa.

Plata dice que en pocas semanas presentará su portafolio. Vale la pena mirar qué instrumento de captación aparece primero en esa lista, y a qué tasa. Ahí está la respuesta que el comunicado no dio.

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Escrito por

Maya Solombrino

Cofundadora y Directora Editorial de Wall Street en Español. Más de una década operando brokers en LATAM antes de construir el medio que los cubre.