
Leverate lanzó MCP for Traders, una conexión que permite a los asistentes de IA como Claude o ChatGPT consultar una cuenta de trading real y colocar órdenes sin salir de la conversación. Ninguna orden llega al mercado hasta que el trader la aprueba dentro de su propia aplicación. El producto sale dos meses y medio después de MCP for Brokers, que en julio abrió a esos mismos asistentes el CRM de las firmas que usan la plataforma white-label de la compañía.
El Model Context Protocol, o MCP, es un estándar abierto creado por Anthropic que conecta un modelo de IA con un sistema externo, en este caso la cuenta del cliente. El trader copia una configuración desde su plataforma, la pega en su asistente y habilita el acceso a esa única cuenta. Detrás hay 15 herramientas, diez que leen datos de cuenta y de mercado, más cinco que colocan y gestionan órdenes.
Cada operación pasa por dos fases, así que el asistente funciona como un redactor de órdenes que necesita firma. Primero arma la orden con instrumento, dirección, tamaño, precio, stops y efecto sobre el margen, para después esperar el sí del trader. También tiene instrucciones de responder solo sobre la cuenta conectada y de negarse a dar recomendaciones o predicciones.
El mismo protocolo ya conecta asistentes de IA a cuentas de clientes con niveles de autonomía muy distintos. Interactive Brokers deja que el asistente analice el portafolio y redacte instrucciones de operación, aunque esas instrucciones solo se convierten en orden cuando el cliente las revisa y las envía desde una pestaña dentro de la propia plataforma del broker. La plataforma estadounidense Public advierte en su documentación que el agente conectado puede ejecutar operaciones sin intervención del cliente en cada transacción. Leverate quedó entre los dos, con confirmación orden por orden dentro de la aplicación del asistente.
La activación queda en manos del broker, que enciende el producto desde su portal, donde viene apagado por defecto, para después elegir quién lo recibe por grupo, país o lista manual. Cada orden que sale de un asistente se registra en el CRM con su propia marca de origen, de modo que riesgo y compliance pueden separarla de una orden manual. En las cuentas de prop trading, esas órdenes pasan por el mismo motor de riesgo y respetan los límites de pérdida diaria.
Esa marca de origen puede terminar siendo el dato más útil del lanzamiento, porque permite comparar dentro de la misma base de clientes al que opera desde el chat con el que opera desde la plataforma. Frecuencia, tamaño medio, resultado neto y tiempo de vida de la cuenta son las primeras cifras que miraría cualquier operador. Leverate dijo que publicará datos de uso en los próximos meses. Si muestran que el cliente del chat se queda más tiempo, la conversación comercial del sector va a cambiar rápido.
Lo que esa marca no registra es la conversación que llevó a la orden, porque la aprobación ocurre dentro de la aplicación del asistente. El broker se queda con la instrucción final y su etiqueta, mientras el intercambio en el que el cliente preguntó, dudó y decidió queda del lado del proveedor de IA. Para un área de compliance que reconstruye cómo se llegó a una operación, ese vacío pesa.
En Brasil, el artículo 17 de la Resolución 19 de la CVM establece que usar sistemas automatizados o algoritmos para dar consultoría no reduce la responsabilidad del consultor sobre sus recomendaciones. En España, a las firmas supervisadas por la CNMV les aplica la declaración de ESMA de mayo de 2024, según la cual las decisiones de una firma son responsabilidad de su órgano de administración, las tome una persona o una herramienta de IA. Con ese marco, la instrucción de no recomendar es lo que mantiene al producto del lado de la ejecución.
Para un broker con clientes en América Latina, el filtro por país es probablemente la función más práctica del paquete, porque permite activar la conexión con asistentes de IA donde el marco lo admite y dejarla apagada donde todavía no hay criterio. Leverate aclara que la disponibilidad puede variar según la jurisdicción, mientras las versiones para MT4 y MT5 llegan más adelante.
El trader aprueba una orden que redactó un asistente a partir de una conversación que el broker no guarda, un esquema que funciona sin fricción mientras nadie discuta el resultado. El primer cliente que pierda dinero y diga que pidió otra cosa va a obligar a alguien a decidir cuánto vale ese sí, con una orden etiquetada en el CRM como única prueba.