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El 15 de enero de 2026, durante una llamada de resultados, el CEO de Bank of America, Brian Moynihan, lanzó una sombría predicción: hasta 6 billones de dólares en depósitos podrían migrar del sistema bancario estadounidense hacia las stablecoins.
Esta cifra representa aproximadamente entre el 30% y el 35% de los depósitos comerciales totales en los Estados Unidos. Moynihan basó esta proyección en estudios del Departamento del Tesoro, subrayando una tensión creciente entre los legisladores, los reguladores y las instituciones financieras sobre cómo las monedas estables que generan intereses podrían redefinir el panorama bancario.
La principal preocupación de Moynihan radica en la estructura de las stablecoins, a las cuales comparó con los fondos mutuos del mercado monetario. Explicó que las reservas de estas monedas suelen mantenerse en instrumentos a corto plazo, como los Bonos del Tesoro de EE. UU., en lugar de ser recicladas en préstamos tradicionales.
Según el CEO, este éxodo masivo de depósitos tendría consecuencias directas en la economía real:
• Reducción de préstamos: Los bancos perderían su fuente de financiación más barata, socavando su capacidad para emitir crédito a hogares y empresas.
• Costos de financiación: Para compensar la salida de depósitos, los bancos tendrían que recurrir a la financiación mayorista, la cual tiene un costo mucho más elevado.
Estas declaraciones coinciden con un intenso debate en el Capitolio sobre la estructura del mercado cripto. El borrador de la Ley CLARITY, presentado por el senador Tim Scott, incluía disposiciones para prohibir que los proveedores de servicios de activos digitales paguen intereses o rendimientos por el simple hecho de mantener stablecoins.
Sin embargo, el proceso legislativo ha enfrentado obstáculos. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, retiró recientemente su apoyo al proyecto de ley, argumentando que "mataría las recompensas en las stablecoins" y que los bancos no deberían intentar eliminar a su competencia a expensas del consumidor estadounidense. Armstrong enfatizó que las stablecoins representan una oportunidad para crear un "campo de juego nivelado" donde los ciudadanos puedan ganar más por su dinero.
A pesar de las advertencias de Moynihan, Bank of America (el segundo banco más grande del mundo por capitalización de mercado) está profundizando silenciosamente su propia huella en el sector cripto. Recientemente, la división de gestión de patrimonio del banco recomendó a sus clientes asignar entre el 1% y el 4% de sus carteras a activos digitales a través de plataformas como Merrill y Bank of America Private Bank.
Además, el banco ha comenzado a ofrecer cobertura para cuatro fondos cotizados (ETFs) de Bitcoin al contado, incluyendo el Fidelity Wise Origin Bitcoin Fund (FBTC) y el BlackRock iShares Bitcoin Trust (IBIT). Esta integración sugiere que, mientras el liderazgo advierte sobre los riesgos sistémicos para los depósitos, la institución reconoce la necesidad de integrar productos cripto en las ofertas de inversión convencionales.
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