Un gap es una discontinuidad en la secuencia de precios de un instrumento. Entre el último tick de una sesión y el primero de la siguiente, el precio puede haberse movido varios pips o incluso cientos de pips sin que hubiera operaciones en los niveles intermedios. El gráfico muestra un espacio en blanco entre la vela anterior y la nueva, de ahí el nombre.
Los gaps aparecen en tres contextos principales. Primero, en la apertura de sesión semanal del FX los domingos por la noche, cuando el mercado reabre tras el cierre del viernes y los precios reflejan noticias, datos macroeconómicos o eventos políticos ocurridos durante el fin de semana. Segundo, en la apertura de mercados de renta variable, que son especialmente propensos a gaps por noticias corporativas o resultados publicados fuera del horario de negociación. Tercero, durante eventos de volatilidad extrema como flash crashes, decisiones inesperadas de bancos centrales o crisis geopolíticas, donde el precio puede saltar intradía por ausencia momentánea de liquidez.
El problema operativo del gap es que invalida la premisa de ejecución del stop loss. Un stop loss colocado a 20 pips de distancia solo puede ejecutarse a 20 pips si hay precio disponible a ese nivel. Si el mercado se mueve directamente 100 pips más abajo, el stop se ejecuta al primer precio disponible, que puede ser el nivel del gap, no el nivel del stop. Esta es la razón estructural por la que los stops loss estándar no son garantías, y por la que los brokers ofrecen stops garantizados como producto separado con comisión explícita.

