
Webull incorporó contratos de eventos a su entorno de paper trading, el simulador que la firma ofrece desde hace años para que los usuarios prueben estrategias sin arriesgar capital propio. El anuncio del 21 de julio agrupa seis clases de activos en una misma interfaz, con acciones, opciones, cripto, futuros y bonos junto a un producto que hasta ahora solo existía en el entorno real. La compañía informó que sus usuarios colocaron más de 204 millones de órdenes simuladas desde el lanzamiento de paperTrade, una cifra que reporta por cuenta propia y sin verificación externa.
El catálogo de activos es la parte menos interesante del anuncio. Webull abrió acceso vía OpenAPI al simulador, lo que permite a desarrolladores, traders algorítmicos y aplicaciones de inteligencia artificial conectarse de forma programática y probar flujos de trabajo completos antes de tocar el mercado real. En junio la firma había anunciado su servidor MCP, operativo desde abril y disponible por ahora solo para clientes en Estados Unidos, que permite operar con instrucciones en lenguaje natural. El simulador con API es la pieza que faltaba, un ambiente donde un agente automatizado puede equivocarse sin que eso le cueste dinero a nadie.
Los contratos de eventos son instrumentos binarios que liquidan en efectivo según ocurra o no un hecho definido, desde una decisión de la Reserva Federal hasta el nivel de bitcoin a una hora determinada. Webull los ofrece desde febrero de 2025 mediante su alianza con Kalshi, el primer mercado de predicción regulado por la CFTC, con distribución a cargo de Webull Futures LLC, la entidad del grupo registrada como FCM ante ese mismo regulador. Esa estructura pesa más de lo que parece, porque define exactamente quién puede tocar el producto.
Webull Corporation declara presencia en 16 mercados y opera en Brasil y México desde una aplicación regional que consolidó ambas plataformas en mayo de 2025. Su hoja de ruta para este año menciona 35 licencias entre Europa y América Latina, además de la compra de Flink en México, que incluye a la casa de bolsa Vifaru sujeta a la aprobación de la CNBV. Los mercados de predicción, en cambio, viven bajo el paraguas regulatorio de la CFTC, de manera que el simulador enseña un instrumento que el usuario mexicano o brasileño de esa misma marca no puede operar desde su jurisdicción.
Los números operativos explican la urgencia. Al cierre de junio Webull reportó 28,2 millones de usuarios registrados, 5,1 millones de cuentas fondeadas y activos de clientes por USD 28.500 millones, un 79% más que un año atrás. Fuera de Estados Unidos el grupo declara más de 790.000 cuentas fondeadas, una base modesta frente al total, aunque es precisamente la que intenta multiplicar. La distancia entre usuarios registrados y cuentas fondeadas es el primer dato que mira cualquier director de operaciones, porque describe con precisión el problema que un simulador de seis clases de activos intenta resolver.
Para los brokers en América Latina el contraste resulta incómodo. Buena parte del sector todavía ofrece cuentas demo que reproducen con bastante fidelidad la experiencia de 2010, un entorno cerrado, sin API, sin conexión con las herramientas que los clientes ya usan todos los días. La demo sigue tratada como pieza de marketing, algo que se activa para capturar un correo electrónico y se abandona cuando el usuario deposita. Webull está construyendo su simulador como infraestructura para desarrolladores y agentes automatizados, con la captación como consecuencia antes que como objetivo declarado. La distancia conceptual es mayor que la distancia tecnológica.
Un usuario en São Paulo o en Ciudad de México puede pasar meses aprendiendo a operar contratos de eventos en el simulador de una marca que no se los vende en su país. El producto va a llegar a la región en algún momento, con licencia local o sin ella. Para entonces ese usuario ya va a saber operarlo, falta ver quién abre la cuenta.