
Las utilidades de Bancolombia cayeron a $525.497 millones en febrero de 2026, según los datos que la Superintendencia Financiera de Colombia publicó esta semana sobre el primer bimestre del año. Para dimensionar el dato, hay que compararlo con lo que reportó la propia entidad en febrero de 2024, cuando acumulaba $852.499 millones al cierre del segundo mes. En dos años, el banco más grande de Colombia perdió cerca de 38% del ritmo de generación de utilidades en su arranque anual, y este febrero marca el peor registro para el mismo período en los últimos cinco años.
El contexto no ayuda. El Grupo Cibest, holding que agrupa a Bancolombia, Nequi, Wompi, Wenia, Renting, Bancoagrícola en El Salvador, BAM en Guatemala y Banistmo en Panamá, cerró 2025 con una utilidad neta consolidada de $3,8 billones, una caída de 39% frente al año anterior. Los $6,3 billones que celebraron en 2024 quedaron como referencia incómoda, y la nueva estructura corporativa que debutó en mayo de 2025 no logró todavía revertir la tendencia.
Sobre ese deterioro contable se superpuso un problema operativo mayor. Entre el domingo 22 y el martes 24 de febrero de 2026, la plataforma digital de Bancolombia colapsó durante casi 48 horas, en plena temporada de pago de quincena. La Superfinanciera recibió más de 7.000 quejas en dos días, abrió una investigación de oficio, y hay que recordar que en noviembre de 2025 ya había multado al banco con $500 millones por una caída anterior. Al cierre de 2025, Bancolombia concentraba 1,82 millones de reclamaciones, el 66,22% del total nacional del sistema bancario colombiano, una cifra que habla sola.
Juan Carlos Mora, presidente de la entidad, anunció que este año destinarán $1 billón a inversión tecnológica, frente a los $786.000 millones invertidos en 2025. La pregunta operativa es qué está comprando ese presupuesto. El fin de semana de la caída se estaba haciendo un traslado de data center de Medellín a Bogotá, y al intentar revertir la operación se reprodujo el mismo fallo en origen, lo que sugiere que el problema no es de capacidad de inversión sino de arquitectura. Un banco con 30 millones de clientes, 19,7 millones de tarjetas débito activas, 21,9 millones de cuentas en Nequi y 35.000 millones de operaciones anuales no se cae por falta de presupuesto.
En paralelo, el sistema financiero colombiano reportó $2,1 billones en utilidades en el primer bimestre, superando los $1,8 billones de febrero de 2025. El problema es específico de Bancolombia, no sistémico. Davivienda reportó $291.976 millones en el mismo período, Banco de Bogotá $202.098 millones, y GNB Sudameris $195.413 millones, todos creciendo o sosteniendo cifras. La banca digital Colombia está creciendo, pero la caída de la plataforma de Bancolombia, combinada con la presión de márgenes y provisiones, concentra el deterioro en el jugador dominante.
Para quien opera un brokerage en Colombia, una fintech que dependa de infraestructura de pagos local, o un IB que liquide operaciones a través de cuentas bancarias locales, esto importa más allá del titular. Cuando el banco que concentra el 20% de las quejas del sistema cae durante una quincena, los flujos de depósito, los retiros de clientes de brokers, las liquidaciones de IBs y las recargas de cuentas de trading se detienen. El riesgo operacional de tercera parte no es teórico, es la plataforma que se apaga el domingo.
La industria financiera en general, y el segmento CFD y broker retail en particular, tiene un problema de velocidad con la tecnología. Se habla mucho de transformación digital en paneles, pero cuando el banco más grande de la región andina tumba su plataforma por migrar un data center, se entiende que el problema no se resuelve anunciando billones en inversión. Se resuelve con arquitectura, con redundancia real y con gobernanza técnica. Ignacio Giraldo, CEO del neobanco Lulo Bank, lo resumió sin rodeos, la transformación digital no es cosmética.
Grupo Cibest aprobó en marzo un plan de recompra de acciones por $1,35 billones y elevó el dividendo anual a $4.512 por acción, señales pensadas para calmar al mercado accionista mientras los resultados operativos se recomponen. Queda una incomodidad difícil de disimular: si el holding gasta en recompras y dividendos lo mismo que en tecnología, ¿qué mensaje está enviando sobre sus prioridades a los 30 millones de personas que quedaron sin acceder a su dinero un fin de semana?