
Saxo Bank cerró el mejor semestre de su historia con una utilidad neta de 648 millones de coronas danesas, unos 87 millones de euros, sobre ingresos totales de 2.803 millones de coronas. El resultado llega después de un segundo semestre de 2025 que terminó en pérdida, así que el rebote es real y medible. Lo que no se movió fue la previsión anual, todavía en el rango de 1.000 a 1.100 millones de coronas que la compañía publicó en abril.
Si el primer semestre aportó 648 millones y el ejercicio completo va a cerrar entre 1.000 y 1.100, al segundo semestre le quedan entre 352 y 452 millones, o sea entre 30% y 46% menos que al primero. La compañía acaba de reportar su mejor medio año y decidió no tocar el número. Un consejo de administración que lleva cuatro meses con dueño nuevo no suele guardarse una buena noticia sin motivo.
Los datos de actividad explican de dónde salió el semestre. Los activos de clientes llegaron a 153.000 millones de euros frente a 118.000 millones un año antes, con 1,7 millones de clientes contra 1,4 millones. El patrimonio creció 30%, los ingresos apenas 12%. El saldo promedio por cliente ronda los 90.000 euros y deja alrededor de 220 euros de ingreso semestral, una relación que se viene deteriorando mientras la base se ensancha.
El récord se construyó además sobre una operación más chica que la de hace dos años. Durante 2025 Saxo vendió el 80,1% de su negocio australiano a un socio, cerró sus oficinas de Shanghái y Hong Kong y redujo de forma deliberada los tipos de clientes y de socios que atiende. La industria suele leer ese tipo de recorte como una señal defensiva, aunque el semestre que acaba de reportar dice otra cosa.
La otra cara del ejercicio anterior sigue explicando el modelo. En enero la autoridad financiera danesa le impuso a Saxo Bank una multa administrativa de 313 millones de coronas por incumplir la ley de prevención de lavado de dinero entre enero de 2021 y mayo de 2023. La inspección no encontró indicios de lavado. Lo que encontró fue que el banco no obtuvo información suficiente sobre el propósito de determinadas relaciones con clientes ni cumplió los requisitos de monitoreo continuo sobre sus clientes white label. El cargo se contabilizó en 2025, que es la razón por la que aquel segundo semestre cerró en rojo.
Ahí queda descrito el negocio con más precisión que en cualquier titular sobre utilidades. Saxo declara 368 socios mayoristas y 70 millones de operaciones ejecutadas durante 2025. La plataforma es el producto, mientras la distribución la ponen bancos y brokers de terceros que le agregan su propia marca. El supervisor danés acaba de dejar por escrito que la obligación de conocer al cliente final no viaja con el contrato.
Ese es exactamente el canal por el que Saxo llegó a la región. Su primera alianza white label en Argentina fue con Portfolio Personal Inversiones en 2019. Tres años antes había vendido su filial uruguaya, Saxo Capital Markets Agente de Valores, a DIF Broker, que ya era socio de plataforma. Varios brokers en América Latina que ofrecen mercados globales operan sobre infraestructura ajena bajo el mismo esquema, con la marca local adelante y el motor de otro atrás.
La propiedad agrega la capa que faltaba. J. Safra Sarasin cerró en marzo la compra de cerca del 71% del banco y en julio acordó adquirir el 28,69% restante que conservaba el fundador Kim Fournais, hoy presidente del consejo de administración. El CEO es Daniel Belfer, brasileño, con 26 años en el grupo. Marcelo Szerman entró como vicepresidente del consejo, Luiz Cordeiro como consejero y Julio Cesar Carloto como director de riesgo y cumplimiento. Banco Safra ya incluye a Saxo Bank en las cifras agregadas que publica en su sitio brasileño.
Para quien opera un broker en la región, la compañía que acaba de cambiar de manos es la que le presta la infraestructura a varios de sus pares. Ese proveedor pertenece hoy a un grupo con banco comercial en São Paulo, banca privada en Basilea y una plataforma de trading en Copenhague, tres operaciones que el propio grupo describe como independientes entre sí. Nadie anunció nada para América Latina. Falta ver quién firma el próximo acuerdo white label de la región, si un broker que necesita plataforma o un banco que ya tiene las tres cosas.