
El jueves 5 de febrero de 2026, las acciones de las principales plataformas de trading minorista con exposición cripto extendieron sus rachas negativas, siguiendo de forma casi mecánica el derrumbe de Bitcoin, que cayó a su nivel más bajo desde octubre de 2024.
Robinhood cerró con una caída cercana al 10% hasta $75,67, completando su octava sesión consecutiva en negativo. El valor alcanzó su nivel más bajo desde junio de 2025, borrando las ganancias acumuladas durante el rally cripto del último trimestre del año pasado.
eToro retrocedió aproximadamente un 7% hasta $26,54, en su séptima sesión consecutiva de pérdidas. Desde su salida a bolsa en mayo de 2025 a $52 por acción, la compañía ha perdido más del 60% de su capitalización. Coinbase también cerró la sesión en rojo, marcando su octava caída consecutiva en línea con el mercado cripto.
Bitcoin se desplomó un 13% en la sesión, tocando $63.500, su nivel más bajo en más de doce meses. Desde el máximo registrado en octubre, Bitcoin acumula una caída cercana al 44%, eliminando más de $800.000 millones en valor de mercado. La capitalización total del mercado cripto retrocedió un 6,4% en 24 horas, con 92 de los 100 principales activos en negativo.
Las tres plataformas comparten una debilidad común: una exposición significativa a los ingresos por trading de criptomonedas.
eToro es el caso más extremo: en el segundo trimestre de 2025, los criptoactivos representaron el 91% de sus ingresos totales. Para el año completo 2024, los activos digitales generaron cerca del 40% de sus $931 millones en comisiones.
Robinhood tiene un modelo más diversificado, pero con exposición cripto creciente. En el tercer trimestre de 2025, los ingresos por activos digitales alcanzaron $268 millones, cerca del 20% del total, con un crecimiento interanual del 339%.
Según Arkadiusz Jóźwiak, analista de Comparic.pl, estas plataformas funcionan en bolsa como una proxy de Bitcoin: "cuando el cripto sube, las acciones acompañan; cuando cae, el ajuste es inmediato."
La caída simultánea confirma una realidad estructural: el mercado sigue tratando a las plataformas de trading minorista como vehículos de exposición indirecta al ciclo cripto. Mientras los ingresos dependan de picos especulativos y no de recurrencia estable, cada corrección profunda en Bitcoin se traducirá en castigos desproporcionados en bolsa. Este episodio no es solo volatilidad de corto plazo; es una prueba de estrés para modelos de negocio que aún no han logrado desacoplarse del riesgo cripto sistémico.