
Entre el 10 y 12 de febrero de 2026, Leverate presentará en el iFX EXPO Dubai su nueva plataforma de mercados de predicción en formato white-label, diseñada para que los brokers minoristas puedan incorporar contratos basados en eventos sin desarrollar tecnología propia.
Hasta ahora, la adopción de mercados de predicción por parte de los brokers tradicionales ha chocado con barreras técnicas concretas: modelos de pricing distintos a los de CFDs convencionales, sistemas de control de riesgo específicos para resultados binarios y herramientas de gestión de mercado no estandarizadas.
La solución de Leverate externaliza esa complejidad: los brokers podrán activar el producto en días, sin costos de desarrollo ni riesgo tecnológico, delegando en Leverate la gestión de precios, ejecución e integración.
Ran Strauss, CEO y cofundador de Leverate, señala que el riesgo tecnológico ha sido históricamente el principal freno a la innovación de producto en los brokers y que este lanzamiento busca eliminar ese obstáculo. Durante el iFX EXPO, la compañía realizará demostraciones en vivo de la tecnología en su stand.
Leverate no es el único proveedor en este espacio. Devexperts lanzó a finales de 2025 un sistema similar para que brokers y exchanges de CFDs construyan sus propias plataformas de event contracts. La entrada de proveedores tecnológicos consolidados confirma que los mercados de predicción avanzan hacia una fase de normalización industrial.
La adopción masiva plantea retos reales: gestión de riesgo en escenarios de alta concentración, evaluación de idoneidad del cliente minorista y, sobre todo, la clasificación regulatoria, aún fragmentada entre jurisdicciones. El riesgo concreto: algunos contratos de eventos están estructurados como opciones binarias, una categoría prohibida en la Unión Europea desde 2018.
Los volúmenes del sector pasaron de ~$9.000 millones en 2024 a ~$40.000 millones en 2025, con un récord diario de $702 millones en enero de 2026. Para finales de 2026, es razonable esperar que muchos brokers de CFDs ofrezcan contratos sobre decisiones de bancos centrales, indicadores macroeconómicos o eventos políticos como funcionalidad nativa. La batalla ya no será tecnológica, será regulatoria y de gestión de riesgo.