
La CFTC publicó el 19 de agosto una solicitud de comentarios sobre los derivados de cómputo, un paso previo a cualquier norma que llega ocho días después de que CME Group fijara el 5 de octubre como fecha de lanzamiento para sus dos primeros contratos sobre alquiler de GPU. El regulador estadounidense no está frenando nada. Está preguntando, en 23 preguntas repartidas en cuatro bloques, si el activo subyacente que estos contratos pretenden estandarizar reúne las condiciones mínimas para sostener un mercado de futuros.
La respuesta preliminar del propio organismo, escrita dentro del documento, resulta más reveladora que las preguntas. La Comisión señala que los mercados de cómputo están fragmentados, que la formación de precios ocurre sobre todo en operaciones bilaterales opacas y que todavía no existe consenso sobre qué es exactamente la materia prima subyacente. Su creencia preliminar es que el cómputo puede no exhibir aún fungibilidad, estandarización ni liquidez suficiente, que son las tres condiciones que definen cualquier commodity negociable.
CME Group anunció el 11 de agosto que lanzaría junto con Silicon Data dos contratos referenciados a los índices de alquiler H100 y B200, que se listarán bajo las reglas de NYMEX y que representan un mes de alquiler de cada chip de Nvidia, siempre sujeto a revisión regulatoria según la propia empresa. ICE presentó en julio su alternativa, contratos liquidados en efectivo y denominados en dólares sobre el índice COIL de NATIVX, que normaliza el precio del cómputo por unidad de energía para neutralizar las diferencias regionales del costo eléctrico. Dos exchanges, dos benchmarks incompatibles entre sí, ninguna definición común del subyacente. Los futuros de GPU llegan al mercado regulado antes de que exista un acuerdo sobre qué se está midiendo.
La pregunta más incómoda del documento es la 2(b). La CFTC observa que ciertas series de precios de cómputo se construyen, total o parcialmente, a partir de tarifas publicadas que administran los propios proveedores de capacidad, mientras el resto de las operaciones se ejecuta en plataformas que un número reducido de participantes opera o domina. Dicho de otro modo, quien fija la referencia y quien vende la capacidad pueden ser la misma parte. El regulador pide que le expliquen qué protecciones impedirían que un proveedor mueva el índice ajustando una tarifa publicada, desviando capacidad hacia otra plataforma o simplemente absteniéndose de operar durante la ventana de observación.
La Comisión pregunta qué desafíos enfrentarían los introducing brokers, los FCM y otros intermediarios al implementar un programa de prevención de lavado de dinero para derivados de cómputo. También pregunta qué protecciones adicionales exigiría el acceso minorista a un contrato que liquida contra una materia prima geopolíticamente sensible. Nadie formula esas preguntas sobre un producto destinado a quedarse en manos institucionales.
El cuarto bloque pregunta directamente por futuros perpetuos de cómputo. Esa estructura, sin fecha de vencimiento y con pagos periódicos de financiamiento, nació en los exchanges de criptomonedas y durante años funcionó como el ejemplo predilecto de aquello que el mercado regulado no iba a tocar nunca. Hoy ocupa una de las cuatro secciones de una consulta formal de la CFTC. La industria de CFDs, que lleva una década perfeccionando exactamente ese tipo de exposición sintética sin vencimiento, va a reconocer el vocabulario antes que nadie y a llegar, como suele, después de todos.
La escala del subyacente justifica la prisa regulatoria. El documento cita un trabajo académico según el cual el stock instalado de cómputo al cuarto trimestre de 2025 implicaba un flujo bruto de servicios de entre 430.000 millones y 1,3 billones de dólares anuales, algo así como entre 1,4% y 4% del PIB estadounidense. Es un mercado de escala macroeconómica que hasta ahora funciona sin un precio spot público y verificable.
Un detalle vale la pena registrar para esta región. NATIVX, la empresa que publica el índice COIL sobre el que ICE construirá sus contratos, opera desde San Juan, Puerto Rico, lo que coloca a un proveedor de benchmark hispanohablante en el centro de la disputa por definir cómo se mide el precio del cómputo en Estados Unidos.
La consulta pública sobre derivados de cómputo permanecerá abierta 60 días contados desde la publicación en el Registro Federal. CME Group sigue apuntando al 5 de octubre. Las dos cosas pueden convivir sin contradicción formal, porque una solicitud de comentarios no suspende ni condiciona la autocertificación de un contrato ante el regulador. Queda por ver qué hace una comisión que ya dejó escrito que el subyacente quizá no sea fungible ni estandarizable, el día que el primer contrato liquide su primer mes contra un índice que ella misma puso en duda.