
Kalshi movió 173.000 millones de dólares en lo que va de 2026. Una parte de ese volumen salió de cuentas que en la mayoría de los estados de EE. UU. no podrían abrir una apuesta deportiva legal. Los usuarios de entre 18 y 20 años operaron unos 5.400 millones de dólares en la plataforma este año, según un análisis de CNN publicado el 28 de agosto. La empresa respondió con su propio número, 3,14% del volumen total, que es la manera elegante de confirmar que la cifra es real.
De ese monto, alrededor de 3.900 millones se concentraron en contratos deportivos y parlays, la categoría que representa cerca del 80% del volumen total. Ahí está el conflicto regulatorio completo. Un contrato de evento deportivo está registrado ante la CFTC como producto financiero y admite titulares desde los 18 años, mientras que las apuestas deportivas reguladas exigen 21 en la mayoría de los estados. Tres años de diferencia sobre el mismo partido.
Dos competidores decidieron cerrar esa brecha por su cuenta. Novig, que salió al mercado en agosto con un acuerdo con los New York Mets y ya reporta 450 millones de dólares operados, fijó la edad mínima para operar en 21 desde el primer día. Su CEO, Jacob Fortinsky, sostiene que los adultos en edad universitaria son particularmente susceptibles a comportamientos de trading irresponsables y que la empresa escuchó los reclamos de la NCAA y de las ligas profesionales. Fanatics, que lanzó su plataforma en 2025, aplicó la misma regla y la presentó como principio general, 21 años para cualquier producto que involucre dinero real.
Renunciar a una franja completa de clientes no es habitual en esta industria. Que dos empresas lo hagan al mismo tiempo indica que están calculando algo distinto al ingreso del trimestre. La presión externa ayuda. El presidente de la American Gaming Association, Bill Miller, lo planteó con la imagen del estudiante de primer año que puede operar en un mercado de predicción mientras tiene vedada la entrada al sportsbook legal de su propio estado. Cuarenta y cuatro fiscales generales estatales y las autoridades de juego tribales respaldan reclasificar estos contratos como apuestas y no como productos financieros.
En paralelo avanzan dos procesos. La regla propuesta por la CFTC mantiene el mínimo en 18 años, aunque durante el período de comentarios que cerró el 27 de julio la NCAA, la NFL, la NBA y el PGA Tour pidieron subirlo a 21 para los contratos de eventos deportivos. En el Congreso, el proyecto S. 4060, la Prediction Markets Security and Integrity Act of 2026, iría más lejos y fijaría el piso federal en 21, además de atar la operación de las plataformas a programas estatales de apuestas bajo supervisión federal. Ninguno de los dos tiene fecha.
La regulación en América Latina ya resolvió esta discusión por otro camino. En vez de pelear por la edad, los reguladores de la región fueron contra la clasificación del producto. Brasil publicó la Resolución 5.298 del Consejo Monetario Nacional el 24 de abril, vigente desde el 4 de mayo, que prohíbe los derivados referenciados a eventos deportivos, juegos virtuales y hechos políticos, electorales, sociales o culturales, y deja abiertos los contratos sobre variables económicas verificables como tasas, índices de precios y tipos de cambio. El gobierno bloqueó al menos 27 plataformas, entre ellas Kalshi y Polymarket.
En Colombia, Coljuegos bloqueó Polymarket bajo el argumento de su presidente, Marco Emilio Hincapié, de que los mercados de predicción son apuestas disfrazadas de analítica. En Argentina, la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires consiguió órdenes de bloqueo y montó vigilancia sobre los pagos. México mantiene una postura menos frontal, aunque la AIEJA ya advirtió que cualquier plataforma con dinero real necesitaría autorización.
La edad mínima para apostar legalmente en Brasil, Colombia y México es 18 años, la misma que exige la CFTC, así que el arbitraje que enfurece a la industria estadounidense nunca existió en la región. Lo que sí existe es una línea trazada por tipo de contrato, la misma que dejó a Kalshi con un solo carril abierto en Brasil. Su entrada a ese mercado en marzo, junto a XP y su marca Clear, se armó sobre contratos de inflación y tasas de interés, que es exactamente lo único que la resolución de abril siguió permitiendo.
Un 3,14% del volumen se puede ceder sin romper el trimestre. Novig y Fanatics lo cedieron y siguen operando, lo que sugiere que están descontando un desenlace regulatorio que todavía nadie escribió. Esta industria rara vez se adelanta a algo así, suele moverse cuando el texto ya está publicado y lo único negociable es la fecha de entrada en vigor. Dos empresas decidieron no esperar. Falta ver si eso las protege o si solamente les costó dinero antes de tiempo.