
La CFTC publicó esta semana su primer marco regulatorio para los mercados de predicción, un documento de 267 páginas que define qué contratos de eventos pueden ofrecer las plataformas bajo supervisión federal, cuáles quedan prohibidos y bajo qué criterios la agencia decidirá si un contrato va contra el interés público. El texto se concentra en los contratos deportivos, que son hoy el motor de crecimiento del sector. Lo que el marco regula con precisión importa menos que lo que deja sin tocar.
Conviene aclarar algo que buena parte de la cobertura confunde. Polymarket no es una plataforma offshore sin regulación. Adquirió la bolsa y cámara de compensación QCEX, ya licenciada por la CFTC, por 112 millones de dólares, y desde noviembre de 2025 opera como un Designated Contract Market regulado, sujeto a las mismas obligaciones de supervisión que Kalshi. El matiz es que Polymarket maneja dos libros. Uno estadounidense, regulado y todavía restringido, que relanzó por invitación en diciembre, y otro internacional, mucho más grande, que sigue bloqueando a usuarios de EE.UU. y donde se concentra el verdadero volumen.
Ese segundo libro es el que el nuevo marco no alcanza. Un estudio de junio de 2026 de Crane & Zeng Consulting, encargado por la Coalition for Prediction Markets, intentó dimensionarlo. Según sus estimaciones, alrededor del 30% del volumen de los últimos doce meses de la bolsa internacional de Polymarket, que sitúa en 55.600 millones de dólares, proviene de usuarios estadounidenses que técnicamente no deberían tener acceso. Eso equivale a un rango de entre 11.000 y 34.000 millones de dólares anuales. Conviene señalar el origen del dato, ya que el estudio fue comisionado por un grupo que representa los intereses de la propia industria, no por una fuente independiente.
La magnitud del libro offshore no es teórica. Solo en marzo de 2026, la bolsa internacional de Polymarket movió más de 10.000 millones de dólares en un mes, sin un solo usuario estadounidense con acceso legal. A fines de abril, la compañía estaba negociando con la CFTC para llevar esa bolsa principal a traders de EE.UU., el mismo mercado que el resto del mundo ya usa.
Entre 2024 y 2025, el volumen en plataformas reguladas por la CFTC creció 866%, frente al 179% del offshore en el mismo periodo. El volumen mensual de Kalshi se multiplicó por 22 entre mayo de 2025 y abril de 2026. La lectura que sugiere el estudio es que, cuando existe acceso regulado y competitivo, los usuarios migran hacia él. El nuevo marco amenaza con frenar esa migración, porque las restricciones sobre contratos deportivos, requisitos de edad y diseño de producto recaen sobre el libro regulado, mientras el internacional sigue sin esas ataduras. El estudio proyecta que el volumen offshore atribuible a usuarios estadounidenses podría llegar a 133.000 millones de dólares anuales para 2030 si la tendencia se mantiene.
Hay un detalle que la cobertura habitual pasa por alto. La CFTC aprobó esta propuesta con un solo comisionado en funciones, su presidente Michael Selig, porque las otras cuatro sillas están vacías. Toda la arquitectura regulatoria descansa, por ahora, en una sola firma, lo que para cualquiera que haya trabajado dentro de una estructura regulada es una base que invita a ser impugnada.
Para quien opera un broker o evalúa entrar a este segmento, el dibujo es incómodamente claro. El operador dominante del sector tiene un pie adentro del perímetro regulado y el otro afuera, y está pidiéndole a Washington permiso para fusionar ambos. La CFTC escribió 267 páginas para el libro que sí controla. El que de verdad mueve el dinero sigue esperando del otro lado de la puerta, y su dueño ya tiene la mano en el picaporte.