
Kalshi está negociando una nueva ronda de financiamiento que valuaría a la plataforma de mercados de predicción en unos 40.000 millones de dólares, casi el doble de los 22.000 millones que alcanzó hace menos de dos meses. La cifra, reportada inicialmente por el Financial Times citando a fuentes con conocimiento de las conversaciones, podría cerrarse durante el tercer trimestre de 2026.
Conviene detenerse en el ritmo de la subida antes que en el número final. Kalshi valía cerca de 5.000 millones a principios de 2025 y 11.000 millones en diciembre. La ronda de mayo, una Serie F de 1.000 millones liderada por Coatue con participación de Sequoia, Andreessen Horowitz y Morgan Stanley, la dejó en 22.000 millones. Cerrar cerca de 40.000 millones significaría volver a duplicar ese precio en cuestión de semanas.
Lo que sostiene la valuación es el volumen. El volumen mensual de la plataforma superó los 17.000 millones de dólares en mayo, frente a menos de 5.000 millones un año antes. Los contratos de eventos deportivos generan alrededor del 65% de la actividad, impulsados por los playoffs de la NBA y el Mundial. Durante la primera semana del torneo, Kalshi movió 5.100 millones, el mayor volumen semanal registrado por un solo mercado de predicción.
Hay un matiz que vale la pena registrar. CNBC reportó que sus propias fuentes aseguran que Kalshi no está levantando capital de forma activa en este momento, que la conversación sobre la valuación refleja el salto en la actividad más que una ronda en marcha. La diferencia importa. Una cosa es una valuación que el mercado proyecta sobre una empresa que crece rápido, otra es dinero comprometido sobre la mesa.
Para entender qué se está valuando, hay que mirar la estructura. Kalshi nació como exchange regulado por la CFTC y operó dentro del marco federal desde el principio. Polymarket llegó al mismo lugar por un camino más largo, creció offshore, fue multada y expulsada del mercado estadounidense en 2022, y tuvo que comprar una licencia, la adquisición de QCEX por 112 millones de dólares, para relanzar en enero de 2026 como DCM regulado. Las dos están bajo la CFTC hoy, pero Polymarket sigue corriendo sobre infraestructura blockchain con liquidación en USDC y busca financiamiento a una valuación cercana a los 15.000 millones. Si Kalshi cierra cerca de 40.000 millones mientras Polymarket negocia alrededor de 15.000, el mercado no está poniendo precio a la regulación, ambas la tienen. Le está poniendo precio al historial limpio y a una estructura de exchange que se integra con el sistema financiero tradicional sin pasar por una blockchain.
El problema es que esa misma condición regulatoria está bajo ataque desde varios frentes. CME Group demandó a la CFTC por haber aprobado los futuros perpetuos de Kalshi, argumentando que esos contratos deberían tratarse como swaps y pasar por un proceso de aprobación distinto. En paralelo, más de una decena de estados de Estados Unidos han presentado acciones legales contra la empresa por ofrecer apuestas deportivas sin licencia local. Arizona presentó cargos penales. Un juez de Massachusetts le prohibió operar contratos deportivos en ese estado. Kalshi sostiene que sus contratos de eventos caen bajo la jurisdicción exclusiva del regulador federal, lo que le permitiría esquivar las reglas estatales de juego.
Lo que importa no es cuánto vale Kalshi sino qué tan rápido llegó ahí. Multiplicó su precio por ocho en dieciocho meses, y lo hizo sobre contratos deportivos, la misma línea de producto que más demandas y bloqueos regulatorios acumula.
La región ya tomó posición. Brasil bloqueó Kalshi y Polymarket en abril, junto a otras 26 plataformas, mediante una resolución del Consejo Monetario Nacional ejecutada por el regulador de telecomunicaciones Anatel. Se convirtió así en el segundo país latinoamericano en prohibir la actividad, después de Argentina. La economía más grande de la región solo permite contratos atados a indicadores económicos reales como inflación o tasas. De modo que la plataforma a la que el capital institucional pone un precio de 40.000 millones de dólares hoy no puede operar legalmente en el mercado más grande de América Latina.