
Las cuentas que apostaron primero a operaciones militares en Polymarket obtuvieron el mejor retorno por apuesta. El grueso del dinero se lo llevaron las cuentas capitalizadas que copiaron la operación después. Ese hallazgo del Anti-Corruption Data Collective, publicado el 20 de agosto, convierte al insider trading en Polymarket en un problema de diseño más que de conducta individual.
Los titulares se quedaron con las otras cifras, 152 wallets identificadas, 97,2% de acierto, alrededor de 8 millones de dólares. Falta la pregunta obvia para cualquiera que opere un mercado. En una plataforma donde las órdenes se cruzan entre usuarios, nadie apuesta contra la casa matriz. Esos 8 millones los perdieron las contrapartes, operadores que tomaron el otro lado de una posición armada con información no pública sobre una operación militar. Ninguna cobertura de esta semana lo planteó en esos términos.
Es la segunda falla estructural documentada en la misma plataforma en pocos meses. La primera está en la capa de resolución, donde un oráculo decide qué contrato paga y quien controla los tokens de gobernanza controla ese resultado. Esta es la capa de transparencia. La blockchain pública que permite auditar cada operación es también el canal por el que la señal se filtra en tiempo real, con bots y cuentas grandes replicando la apuesta en segundos. ACDC lo dice sin rodeos. Si un especulador puede observar una operación con información privilegiada y actuar sobre ella, un servicio de inteligencia extranjero también puede.
El estudio clasificó 12.355 wallets a partir de sus apuestas de riesgo, definidas como más de 2.500 dólares colocados en una hora o menos sobre un resultado cotizado a 35 centavos o menos. De ahí salieron 556 wallets Orca, cuentas que operan en muy pocos temas y suelen retirar el dinero y desaparecer. El informe anterior de ACDC, de abril, ya había medido el terreno, con apuestas de riesgo que acertaban el 52% de las veces en mercados militares contra un 14% en el conjunto de la plataforma.
La conclusión de ACDC sobre el insider trading en Polymarket es más dura de lo que dejaron ver los titulares. Exigir verificación de identidad o esperar a una investigación policial no alcanza, porque el rastro del dinero es seudónimo y suele terminar en una empresa que custodia fondos de miles de clientes, algo que no se resuelve sin citación judicial. Una causa penal tarda meses, mientras la réplica en cadena se ejecuta en segundos. Para ACDC, solo la prohibición directa de las categorías más expuestas corrige el desequilibrio.
Ahí queda expuesta la regulación de mercados de predicción en América Latina. La Justicia porteña ordenó en marzo la restricción total de Polymarket en Argentina, la primera de la región, apoyada en que la plataforma no exigía verificación de identidad ni de edad. Brasil avanzó igual semanas después. El informe publicado esta semana sostiene que ese requisito, aplicado solo, no habría cambiado nada. La región reguló la capa equivocada y llegó a la decisión correcta por un camino que el propio informe desarma.
La salida cómoda para la industria sería decir que todo esto ocurre en una plataforma offshore y que a un intermediario licenciado no le compete. No se sostiene. Polymarket US opera como Designated Contract Market registrado ante la CFTC desde noviembre de 2025. La compañía extendió sus reglas antimanipulación e insider trading a ambas plataformas en marzo de 2026. El dataset de ACDC llega hasta el 5 de mayo, seis semanas después de esa extensión.
Nadie publicó todavía si el patrón de insider trading en Polymarket cambió a partir de marzo. Es la única pregunta que importa para quien opera contratos de eventos bajo licencia, porque de la respuesta depende si un marco de reglas alcanza para corregir un problema que nace de la infraestructura. Mientras tanto, el operador que toma el otro lado de esas posiciones sigue haciéndolo sin saber contra quién opera.