
Diecinueve cuentas conectadas en Polymarket acertaron 41 de 42 apuestas sobre resultados trimestrales de 18 empresas auditadas por KPMG, según el análisis de la firma de datos blockchain Bubblemaps que publicó The Wall Street Journal el viernes. La ganancia total fue de unos 22.000 dólares. Con importes de ese tamaño, un caso de información privilegiada puede correr durante meses antes de que alguien lo note.
Cada uno de esos mercados liquida contra una estimación de consenso que queda fijada cuando el mercado abre, de modo que el participante compra sí o no según la cifra reportada supere o no esa línea. Operar la acción con el mismo dato exige bastante más trabajo, porque el precio puede llegar con el número ya descontado o moverse por las proyecciones en dirección contraria al resultado. Los contratos de eventos borran esa capa entera. Quien tiene la cifra antes que el mercado no necesita tener razón sobre el mercado.
Una posición grande en una acción antes de resultados deja rastro en el libro de órdenes y en cualquier sistema de vigilancia calibrado por monto nocional. Cuarenta y dos apuestas de unos cientos de dólares cada una no llegan a ningún umbral en ninguna parte, que es lo que permite sostener un 98% de acierto durante meses sobre importes que nadie mira.
Investigadores on chain publicaron las direcciones de wallet a fines de febrero, en X y en un análisis en Substack, con Home Depot, DoorDash y StoneX entre los nombres señalados. Pasaron siete meses hasta que la historia llegó al Journal. Polymarket ya había reescrito en marzo sus reglas de integridad de mercado, que prohíben operar con información confidencial sustraída, con datos filtrados de forma ilegal o desde cualquier posición capaz de influir en el resultado, y la empresa declara hoy más de 90 cuentas referidas a las autoridades. El hallazgo de este grupo de cuentas no salió de ese aparato de vigilancia, salió de gente leyendo un registro público.
Un militar estadounidense fue imputado en abril por operaciones atadas a inteligencia clasificada sobre Venezuela, y en mayo la CFTC acusó a un ingeniero de Google por 1,2 millones de dólares en apuestas sobre la lista Year in Search de su propia empresa. Las dos causas penales que existen hasta ahora tienen un hecho como subyacente. Un resultado trimestral sin publicar pertenece a otra categoría, la de información de emisor, que es exactamente la materia que el régimen de abuso de mercado existe para proteger.
JPMorgan revisa desde marzo si sus reglas de operaciones personales alcanzan a Kalshi y a Polymarket, un ejercicio que cubre unos 320.000 empleados. Los abogados de Debevoise & Plimpton lo plantearon con menos diplomacia al advertir que estas plataformas no quedan afuera del régimen de información privilegiada, con contratistas, consultores y miembros de consejos de administración dentro del perímetro.
Brasil bloqueó Polymarket con la Resolución 5.298 del Consejo Monetario Nacional. En Colombia la decisión fue de Coljuegos, en Argentina de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires, con órdenes de bloqueo que siguen vigentes. Las tres salieron de autoridades de juego o monetarias, con el regulador de valores fuera de la conversación, lo que dejó la regulación en América Latina cerrada sobre qué es el producto y nunca abierta sobre qué información lo alimenta.
El artículo 164 de la Ley del Mercado de Valores mexicana define la información privilegiada por referencia a los emisores y a los títulos que emiten, mientras la norma argentina arma la infracción sobre operaciones con valores negociables. Una apuesta liquidada en blockchain no encaja en ninguna de las dos descripciones. Quien redactó esos textos no tenía manera de estar pensando en un contrato binario sobre el resultado de una auditoría.
Cualquier firma de auditoría con emisoras listadas en la región administra la misma información que en este caso terminó en un mercado de predicción, con controles que se escribieron dando por hecho que el riesgo era comprar la acción. Declarar cuentas de valores y revisar estados del custodio no alcanza a una wallet autocustodiada. Lo único que detectó esto fue gente de afuera leyendo un registro público, y nadie explicó todavía qué pasa con las auditorías cuyo registro no está leyendo nadie.