
eToro sumó a su catálogo los futuros E-nano sobre el S&P 500, el Nasdaq-100, el Russell 2000 y el Dow Jones, los cuatro contratos que CME Group listó el 24 de agosto con un décimo del tamaño de un Micro E-mini y un centésimo del E-mini estándar. El multiplicador del E-nano sobre el S&P 500 es de 0,50 dólares por punto de índice, frente a 5 dólares del Micro y 50 del contrato completo, así que con el índice cerca de los 7.670 puntos la exposición por contrato ronda los 3.800 dólares contra unos 38.000 del Micro.
Esa cifra encaja con precisión en el balance de la compañía, que cerró junio con 4,28 millones de cuentas financiadas, 18% más que un año atrás, y 19.200 millones de dólares en activos bajo administración, apenas 10% más. El promedio por cuenta queda por debajo de los 4.500 dólares, de modo que el E-nano es el único contrato de toda la familia de índices de CME que cabe entero dentro de esa cuenta promedio. El tamaño del contrato no es un detalle de producto, es una definición de a quién se le está vendiendo.
El detalle que ninguna cobertura recogió está en el tick, que en el E-nano es el doble que en el Micro medido en puntos de índice, medio punto contra un cuarto en el S&P 500 y en el Nasdaq-100. El multiplicador se dividió entre diez mientras que el tick apenas se dividió entre cinco, de modo que el movimiento mínimo del contrato cuesta proporcionalmente el doble que en un Micro E-mini. Eso no aparece en la pantalla de margen, aparece en el ticket.
Dentro de la propia bolsa el producto tampoco quedó en igualdad de condiciones, porque los futuros E-nano no son elegibles para block trading ni para BTIC, mientras que su volumen tampoco cuenta para los descuentos que CME concede a sus miembros por volumen operado. Para el market maker que decide dónde poner el libro mientras se forma la liquidez de un contrato nuevo, esas dos líneas pesan más que el comunicado de lanzamiento.
Los cuatro instrumentos que eToro publicó corresponden al vencimiento de septiembre, que liquida contra la apertura del tercer viernes del mes, dentro de nueve días. Como CME lista solamente los dos vencimientos trimestrales más cercanos, quien abra hoy una posición y quiera sostenerla tiene que rolar a diciembre. Una base de clientes construida sobre copy trading y posiciones de largo plazo no trae ese reflejo incorporado, de manera que el costo de enseñárselo lo termina pagando el área de soporte.
El argumento comercial del CFD sobre índices siempre fue el tamaño, porque ofrecía exposición fraccionada al S&P 500 cuando el contrato listado más chico exigía miles de dólares, así que ese argumento acaba de perder la mitad de su fuerza. Del lado del CFD quedan el apalancamiento, la ausencia de vencimiento y una ejecución contra el libro del propio broker, que es una ventaja para el broker antes que para el cliente.
Los minicontratos de la B3 ya probaron que el modelo funciona en la región cuando el contrato existe, con el mini de Ibovespa cotizando a 0,20 reales por punto y una exposición cercana a los 26.000 reales, unos 5.000 dólares al cambio actual, lo que lo convirtió en el instrumento favorito del inversionista minorista brasileño. Los futuros E-nano sobre el S&P 500 son más chicos que eso.
Fuera de Brasil, el trader que quiere operar índices estadounidenses desde la región lo hace casi siempre mediante un CFD, porque nadie le montó el acceso al mercado listado. eToro tampoco precisó bajo qué entidades queda disponible el producto, que es exactamente el dato que define a quién de la región le llega.
Ofrecer futuros listados exige relación con un FCM, segregación de fondos de clientes, gestión de margen intradía y una operación de vencimientos que el negocio de CFD nunca tuvo que montar, así que para el broker de la región el obstáculo está en la infraestructura y no en la oferta. Ninguna de esas piezas se arma en un trimestre. eToro las tenía desde antes, de modo que sumar cuatro instrumentos le costó una línea de catálogo.
El sector lleva años defendiendo el CFD sobre índices con el argumento del tamaño mínimo, que se sostuvo mientras nadie del otro lado quiso bajar tanto. La bolsa ya bajó, la app retail ya lo listó. Falta ver qué contesta un director comercial la primera vez que un cliente pregunte por qué debería operar un sintético contra el libro de la casa pudiendo operar el mismo índice, compensado en Chicago, por 3.800 dólares.