
El Senado de Estados Unidos votó por unanimidad el jueves prohibirle a sus propios miembros y al personal del Senado operar en prediction markets. La resolución, presentada por el senador republicano Bernie Moreno, modifica las reglas internas de la cámara y entró en vigor de inmediato. No requirió siquiera un voto registrado.
La decisión llega después de varias semanas incómodas para la industria. El 23 de abril, un sargento mayor de las Fuerzas Especiales del Ejército, Gannon Ken Van Dyke, fue arrestado bajo cargos de haber usado información clasificada para apostar en Polymarket por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Según el Departamento de Justicia, ganó cerca de 410.000 dólares con esas posiciones. Un día antes, Kalshi había suspendido y multado a un candidato al Senado y dos candidatos a la Cámara de Representantes por apostar a sus propias elecciones.
El contexto explica la rapidez. Kalshi y Polymarket dejaron de ser un experimento de nicho hace tiempo. En marzo de 2026, las dos plataformas movieron volúmenes récord, con Kalshi reportando 13.000 millones de dólares mensuales y Polymarket alrededor de 10.000 millones, según datos publicados por las propias compañías. Kalshi ya está valorada en 22.000 millones de dólares tras su última ronda. Polymarket negocia condiciones similares. Cuando una industria pasa de marginal a multimillonaria en menos de dos años, los reguladores y los políticos llegan tarde, pero llegan.
Lo curioso del episodio es la respuesta de las plataformas. Tanto Kalshi como Polymarket celebraron públicamente la resolución del Senado. El cofundador de Kalshi, Tarek Mansour, declaró que la compañía ya bloqueaba proactivamente a miembros del Congreso y aplicaba sus propias normas contra el insider trading. Polymarket dijo lo mismo, que su reglamento ya prohibía esa conducta. Para una industria que ha pasado meses defendiendo que sus event contracts son instrumentos financieros y no apuestas, una restricción autoimpuesta por el propio Congreso es publicidad gratuita.
El movimiento del Senado es solo una pieza. El mismo día, el Acta del Mercado de Predicciones de 2026, presentada por los senadores Kirsten Gillibrand y Dave McCormick, propone un marco regulatorio mucho más amplio. La legislación dirige a la CFTC a definir estándares de insider trading específicos para event contracts, exige segregación total de fondos de clientes, prohibe la mezcla con fondos operativos, y obliga a las plataformas a implementar verificación de edad y programas de autoexclusión. Los Demócratas habían pedido también que la CFTC prohíba contratos sobre elecciones, guerra y acciones militares.
Ese último punto es donde se complica el panorama. Polymarket genera una porción significativa de su volumen político en contratos vinculados a conflictos armados, una categoría que Kalshi directamente no ofrece. El propio jefe de cripto de Kalshi, John Wang, lo señaló hace pocos días en una disputa pública sobre cómo se comparan los volúmenes entre ambas plataformas. Si los reguladores siguen el camino que sugieren los Demócratas, una parte del modelo de negocio de Polymarket queda comprometida.
Para quien opera un broker o trabaja en compliance, hay una lectura útil. Las plataformas de event contracts están viviendo en doce meses la curva de fricción regulatoria que a los brokers de CFD les llevó una década. Solo que esta vez ocurre con la industria mucho mejor capitalizada, con relaciones comerciales con CNN y CNBC, y con una porción del Congreso ya convencida de que esto es infraestructura financiera, no un casino. La industria del trading nunca fue rápida adoptando tecnología nueva. Aquí la novedad llegó primero, y ahora vienen las reglas.
Lo que queda por ver es qué pasa cuando la Cámara de Representantes vote la versión paralela que prepara la representante Ashley Hinson, y si la Prediction Market Act 2026 sobrevive el ciclo legislativo sin que Kalshi y Polymarket logren diluir las disposiciones más duras. La industria celebró rápido. Falta saber qué celebrará después.