
Bloomberg habilitó una API en FXGO que permite pedir precio por una opción cambiaria, recibir las cotizaciones que compiten entre varios dealers y cerrar la operación sin que intervenga una persona en ningún momento del proceso. La compañía lo presenta como la primera vez que el lado comprador de este mercado recorre el ciclo completo por software, que es la parte del anuncio que merece una segunda lectura.
El mecanismo que se automatiza se llama RFQ, una solicitud de cotización que se manda a varios dealers para que compitan por la misma operación, el estándar en mercados donde no existe un libro de órdenes continuo. En opciones ese circuito nunca quedó cerrado, porque siempre hubo alguien armando el pedido o confirmando el cierre a mano, en un mercado que movió 9,6 billones de dólares diarios durante abril de 2025 según la encuesta trienal del BIS.
La razón por la que Bloomberg lo resolvió ahora está en el crecimiento del instrumento, ya que el volumen de opciones cambiarias se duplicó frente a 2022 hasta llegar al 7% del mercado global, unos 670.000 millones de dólares por día, cuando tres años atrás apenas rozaba el 4%. En su propia plataforma la firma reporta un alza superior al 58% interanual desde agosto de 2025, con la actividad de hedge funds creciendo más del 75%.
Quien empujó el desarrollo no fue el tesorero corporativo sino los hedge funds sistemáticos, que ejecutan por modelo y necesitan que la cobertura cambiaria se dispare bajo la misma lógica que gobierna el resto de la cartera. Kat Furber, responsable global de trading FX en FXGO, lo planteó en esos términos cuando dijo que las firmas sistemáticas reclaman en derivados la automatización que ya tienen en todo lo demás. Ese perfil de contraparte explica hoy el 8% del volumen cambiario global, un punto más que en 2022.
Entre los mercados que cubre el lanzamiento aparecen los no entregables, que es donde la región tiene su exposición verdadera, porque el real, el peso colombiano y el sol se negocian afuera bajo esa figura, mientras Chile autorizó desde marzo de 2021 la entrega física de pesos en operaciones transfronterizas. Que una moneda quede de un lado o del otro de esa frontera lo decide el regulador local antes que la tecnología. La cañería tampoco es nueva, porque Bloomberg transmite precios de forwards no entregables latinoamericanos en FXGO desde 2016.
Nada de esto obliga al cliente a cambiar de plataforma, dado que FXGO ya concentraba la relación con los bancos que le cotizan y la conexión con sus sistemas de tesorería para el procesamiento directo. Lo que faltaba era justamente el tramo que seguía dependiendo de una persona.
El peso mexicano sirve para ver dónde aterriza esa automatización, porque en abril de 2025 fue la decimocuarta moneda más operada del mundo, con 153.000 millones de dólares diarios, dos posiciones arriba de la encuesta anterior y tercera entre las emergentes detrás del renminbi y la rupia. El 82% de esa operación se cierra fuera de México, donde el mercado local promedia 28.000 millones diarios. Colombia creció 48% en actividad diaria durante el mismo período, lo que dejó a su moneda en el puesto 30 del ranking mundial.
Lo que esto significa para el mercado cambiario en América Latina tiene menos que ver con la liquidez que con el reloj, porque una mesa que cotiza opciones sobre una moneda de la región frente a un fondo sistemático dejó de competir por precio para competir por tiempo de respuesta. Si el pedido lo genera un algoritmo que espera contestación inmediata, el operador que todavía tiene que leer ese pedido en un chat antes de responder queda fuera del RFQ automatizado por más que tenga el mejor precio de la pantalla.
Conviene medir el tamaño de lo que se está celebrando, porque el mercado más grande del sistema financiero terminó de automatizar en 2026 un circuito de cotización que la renta variable resolvió hace veinte años. El estándar va a llegar a la región como llegó todo lo demás, con el retraso de siempre. Mientras tanto nadie está midiendo cuánto tarda hoy una mesa local en devolver un precio en firme sobre opciones cambiarias, ni qué va a contestar el día que un cliente le pida ese número por escrito.