La Financial Services Commission de las Islas Vírgenes Británicas (FSC BVI) es el organismo regulador del sector financiero en este territorio británico de ultramar. Para brokers de CFD y forex, la licencia principal es la Investment Business Licence, que autoriza la intermediación en instrumentos financieros bajo la Ley de Negocios de Inversión de BVI.
La FSC BVI no establece un capital mínimo fijo por estatuto; en su lugar evalúa la adecuación del capital según el perfil de riesgo y modelo de negocio de cada solicitante. En la práctica, el rango referencial va de 50,000 a 1,000,000 dólares según la categoría de licencia, con la mayoría de operadores presupuestando cerca del extremo superior para satisfacer los umbrales del regulador. La FSC BVI exige segregación básica de fondos de clientes, procedimientos documentados de AML y due diligence de clientes, y reportes anuales auditados.
BVI tiene la ventaja de operar bajo un sistema legal basado en el derecho anglosajón, herencia de su condición de territorio británico. Esto le da al marco contractual una solidez institucional mayor que la de jurisdicciones como Vanuatu o San Vicente, aunque la capacidad de supervisión y sanción activa de la FSC sigue siendo considerablemente más limitada que la de reguladores como la FCA o ASIC.
No existe un esquema de compensación formal para clientes de brokers insolventes bajo la jurisdicción BVI. En caso de quiebra del broker, los clientes entran en un proceso de liquidación bajo la ley de BVI, con los fondos segregados como única protección estructural disponible.

