Opinión

Todos quieren ser trader. Pocos quieren aprender a perder

October 13, 2026
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Todos quieren ser trader. Pocos quieren aprender a perder

En el Forex Expo Dubai 2026, Ingmar Mattus, cofundador de Tickmill y miembro ejecutivo de su junta directiva, dijo algo que cualquiera que haya trabajado del lado del bróker reconoce al instante. El trader minorista de hoy se parece muy poco al de hace veinte años. La inteligencia artificial, la automatización y la tecnología le dieron capacidades que antes eran exclusivas de las firmas institucionales. La idea tampoco es nueva dentro de esa empresa. Duncan Anderson, CEO de Tickmill UK, ya la planteaba en 2017 en una conversación con Finance Magnates, cuando explicaba que la tecnología financiera les estaba abriendo a los traders la puerta a estrategias más potentes.

Casi una década después, la frase sigue siendo cierta y sigue dejando una pregunta en el aire. Si el trader está mejor equipado que nunca, ¿por qué los números de rentabilidad apenas se mueven? Mi respuesta, después de más de una década en esta industria, es que la herramienta nunca fue el problema. El problema estaba en dónde y cómo se aprendía a usarla.

Todos quieren ser trader

La profesión siempre tuvo algo de mito. Pantallas múltiples, decisiones en segundos, libertad de horario. Lo que cambió es la escala del deseo. Una encuesta de MarketWise publicada en 2025 encontró que el 11% de los inversores en Estados Unidos planea empezar a hacer day trading pronto, una proporción que sube al 13% en la generación Z. El mismo estudio mostró que el 56% de quienes hacen day trading ya abrió al menos una operación basada solo en una publicación de redes sociales. Entre los más jóvenes, la cifra llega al 68%.

En España, la CNMV mira el mismo fenómeno desde el otro lado del mostrador. Su presidente, Carlos San Basilio, reconoció este año ante el Congreso que la difusión de recomendaciones financieras en redes sociales ganó un peso creciente entre los inversores minoristas jóvenes, y el supervisor anunció para 2026 un informe propio sobre la actividad de los finfluencers. El deseo de ser trader está ahí, y llega por el teléfono.

Herramientas de sobra

La otra mitad de la frase de Tickmill también aparece en los datos. CME Group cerró 2025 con un volumen diario promedio récord de 1,6 millones de contratos en el Micro E-mini Nasdaq-100, el contrato que más se asocia con el trader minorista de futuros. Solo en el segundo trimestre de ese año, la bolsa sumó unos 90.000 traders minoristas nuevos, un 56% más que un año antes.

El vocabulario también cambió. Basta con mirar la agenda del PropTrader Fest en Español para notarlo. Hay sesiones sobre niveles de gamma y posicionamiento de los market makers, sobre footprint y delta, sobre órdenes iceberg en Bookmap. Hace diez años, la conversación del trader minorista empezaba y terminaba en el RSI. Hoy muchos traders de futuros hablan de order flow con la misma naturalidad con la que antes hablaban de soportes y resistencias.

Regístrate gratis al PropTrader Fest en Español, sábado 7 de noviembre, en línea

Lo que Brasil ya nos había dicho

El problema es que una herramienta sofisticada no garantiza un método sofisticado, y hay un estudio que en la región debería leerse mucho más. Fernando Chague, Rodrigo De-Losso y Bruno Giovannetti, investigadores de la FGV y la USP, siguieron con datos de la CVM a los 19.646 individuos que empezaron a hacer day trading en el mini índice Ibovespa entre 2013 y 2015. De quienes siguieron operando durante más de 300 días, el 97% perdió dinero. Solo el 1,1% ganó más que el salario mínimo brasileño.

Hay un dato todavía más incómodo en ese trabajo. Los autores no encontraron evidencia de que los traders mejoraran con la práctica. Operar todos los días, por sí solo, no les enseñaba nada. Los traders de esa muestra tenían acceso a uno de los contratos de índice más negociados del mundo, a plataformas profesionales y a una oferta abundante de cursos que prometían vivir del trading. Lo que no tenían era una estructura que los obligara a aprender a perder poco.

La evaluación como aula

Aquí entra el prop trading, y aquí está la tesis que desarrollamos en la próxima edición de Spread. Con todos sus defectos, la evaluación de una prop firm hace lo que el day trading en solitario nunca hizo. Pone las reglas por escrito antes de la primera operación. Un límite de pérdida diaria, un drawdown máximo, una regla de consistencia y un horario de cierre convierten la gestión de riesgo en una condición para seguir operando, en lugar de un consejo que se lee en un libro y se olvida en la primera racha perdedora.

La comparación con una escuela es más literal de lo que parece. La tarifa de la evaluación funciona como matrícula y las reglas son el temario. El examen no se deja convencer con una buena historia, porque la cuenta se cierra en cuanto se rompe una regla. Quien reprueba pierde el costo de la evaluación, algo que los traders del estudio brasileño no tenían como límite, porque cada pérdida salía de su propio bolsillo.

Los números confirman que es una escuela exigente. Las estimaciones de la industria ubican la tasa de aprobación de las evaluaciones entre el 5% y el 14%, y Track360 calcula un promedio de 12,3% entre los programas que monitorea para 2025 y 2026. No existen cifras auditadas del sector, así que conviene leerlas como un orden de magnitud. Conviene decirlo sin rodeos. La mayoría de los traders va a perder su evaluación. Lo que pierde es una tarifa. Lo que se lleva, si presta atención, es saber exactamente qué regla rompió y por qué, algo que los traders del estudio brasileño nunca tuvieron por escrito.

Tampoco conviene idealizar el modelo. No todas las reglas están diseñadas para enseñar, y elegir mal la firma puede salir caro. Lo que defiendo es más simple. Los hábitos que una evaluación obliga a construir, como dimensionar la posición según el riesgo, respetar una pérdida máxima y cerrar el día a tiempo, son los mismos que el trader se lleva después a su propia cuenta, con su propio dinero y sin nadie que le cierre la posición.

La demo siempre fue gratis

Alguien dirá que todo esto ya existía. La cuenta demo lleva décadas disponible en cualquier plataforma, sin costo y sin límite de intentos. El problema de la demo es justamente ese. Cuando perder no cuesta nada, nadie opera como si perder importara, y el trader que practica en demo suele practicar los mismos hábitos que después lo sacan del mercado.

La evaluación cambia una sola variable, que es la que más pesa. La cuenta sigue siendo simulada, pero ahora hay dinero de por medio. Daniel Kahneman y Amos Tversky mostraron hace casi cincuenta años que una pérdida duele bastante más de lo que alegra una ganancia del mismo tamaño, y la tarifa de una evaluación pone ese sesgo a trabajar a favor del trader. Nadie quiere perder lo que pagó, así que respeta el límite diario, piensa dos veces antes de duplicar una posición y cierra la plataforma cuando la regla se lo pide.

Por eso casi nadie compra una sola evaluación. Un análisis de FPFX Tech sobre más de 300.000 cuentas de diez firmas encontró que cada trader compró en promedio 1,6 evaluaciones, y las firmas de futuros que publican por separado intentos y personas muestran que la diferencia entre ambas cifras se explica por la recompra. Leído con malicia, ese dato habla de un negocio. Leído desde el lado del trader, describe a alguien que vuelve a presentarse al examen porque quiere demostrar, a la firma y a sí mismo, que sabe operar.

Hay una línea que conviene no cruzar. Volver a intentarlo después de entender qué regla se rompió es aprendizaje. Comprar otra evaluación para recuperar la anterior es el mismo impulso que vacía cuentas reales, solo que con otro nombre.

Por qué un festival, y por qué en español

El PropTrader Fest ya tuvo dos ediciones en inglés este año. La edición en español parte de una idea sencilla. Las voces que enseñan futuros, order flow y gestión de riesgo en nuestro idioma ya existen y tienen comunidades enormes. Lo que proponemos es sentarlas en la misma agenda, frente a la misma audiencia, y pedirles que cuenten cómo operan, con las reglas sobre la mesa.

El evento es en línea, gratuito y se hace el sábado 7 de noviembre desde las 9:30 a. m., hora de Nueva York. Las sesiones son conversaciones con traders y educadores sobre su experiencia, lo que les funcionó, lo que les costó caro y cómo construyeron su ventaja. Son traders que operan todos los días contando cómo lo hacen, no vendedores de sueños.

NinjaTrader, patrocinador principal, abre el evento. Después, Osmel Garcia, de Sac Traders, recorre el camino que va del primer intento al primer pago, empezando por cómo leer las reglas de drawdown antes de operar. Emanuel Perez, conocido como EmaTrader, explica cómo usa los datos de opciones y los niveles de gamma para operar ES y NQ. Miguel González, mentor de Order Flow en Armaga, trabaja con footprint, delta y profundidad de mercado. Leonardo Parra, de VIX Trading Academy, explica cómo lee en Bookmap las barridas de stops y las órdenes iceberg con la metodología Wyckoff. Jhonathan Parra, de ScalperoS, cuenta cómo construyó el scalping en futuros que comparte todos los días con una comunidad de más de 25.000 traders.

Un panel reúne tres maneras de leer el mercado, con Enrique Díaz Valdecantos, autor de El método Wyckoff, Camilo Delgado, CEO de FinancialTools, que hablará de gestión de riesgo cuantitativa, y Alba Puerro, cofundadora de Sala para Traders y especialista en Ondas de Wolfe. Ro Myung, de Trading Manías, y Mariano Pascual, de Trading Emergente, cierran con la conversación sobre la nueva generación de traders fondeados.

También habrá una sesión con Javier Carbajales, de Max Options Trading, que pasó de tener 1.000 dólares en el banco a cobrar más de 400.000 en pagos en un año. Conviene decirlo con la misma franqueza que el resto de esta nota. Ese resultado es la excepción, y los números de arriba lo dejan claro. Lo que vale la pena escuchar de esa charla son las reglas de riesgo que, según cuenta, evitaron que perdiera sus cuentas.

Las prop firms patrocinadoras sortearán evaluaciones gratuitas durante el evento. Quien no pueda verlo en vivo podrá acceder a las grabaciones con una donación de 5 dólares, que va completa a la Fundación Pies Descalzos y a su trabajo por la educación de niños en Colombia. El registro está abierto en es.proptraderfest.com.

Que todos quieran ser trader ya no es noticia. Lo nuevo es que aprender a serlo por fin tiene reglas escritas, un costo conocido de antemano y un examen que no se deja engañar. El trader de 2026 llega con mejores herramientas que nunca. Si además llega con método, la frase de Mattus dejará de ser una observación para convertirse en un dato.

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Transparencia. Maya Solombrino, directora editorial de Wall Street en Español, es socia de PropTrader Edge en Español, la empresa que organiza el PropTrader Fest en Español, y asesora estratégica de FinancialTools.io.

Fuentes

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Escrito por

Maya Solombrino

Cofundadora y Directora Editorial de Wall Street en Español. Más de una década operando brokers en LATAM antes de construir el medio que los cubre.