
Durante años, la pregunta sobre si Tether realmente respalda cada USDT en circulación con activos líquidos reales fue uno de los debates más persistentes en la industria de activos digitales. Ahora, la compañía da el paso más concreto hasta la fecha para responderla: contrató a una firma del grupo Big Four, las cuatro firmas de auditoría más reconocidas del mundo, para realizar su primera auditoría financiera completa.
La distinción importa. Hasta ahora, Tether publicaba atestaciones periódicas, documentos preparados por firmas contables que verifican el estado de los activos en un momento específico, pero que no equivalen a una auditoría formal. Una auditoría completa, en cambio, examina los sistemas de control interno, la integridad del reporte financiero y la consistencia de los datos a lo largo del tiempo. Es un estándar mucho más exigente.
La firma seleccionada no fue revelada. Tether confirmó que fue elegida mediante un proceso competitivo entre las cuatro redes globales (Deloitte, EY, KPMG y PwC), y que el trabajo cubrirá activos, pasivos, controles internos y sistemas de reporte con corte al 31 de diciembre de 2025.
Los números detrás de esta decisión tienen su propio peso. Según los estados financieros publicados por la compañía, al cierre de 2025 Tether registró activos totales de aproximadamente 192.900 millones de dólares frente a pasivos de 186.500 millones, con una ganancia neta superior a 10.000 millones de dólares y reservas excedentes de 6.300 millones. La oferta total de USDT superó los 186.000 millones, luego de que se emitieran casi 50.000 millones de nuevos tokens durante el año.
La concentración de las reservas en deuda del gobierno de Estados Unidos es significativa. Las tenencias directas en bonos del Tesoro norteamericano superan los 122.000 millones de dólares, y la exposición total, incluyendo repos a corto plazo, alcanza más de 141.000 millones. Eso ubica a Tether entre los tenedores más relevantes de deuda soberana estadounidense a nivel global, un dato que no pasa desapercibido para los reguladores.
La compañía también reveló un portafolio de inversiones propias por encima de los 20.000 millones de dólares, distribuido en sectores como inteligencia artificial, energía, medios y fintech. Este portafolio opera de forma separada a las reservas que respaldan al USDT y no está incluido en el cálculo de cobertura del stablecoin.
En paralelo, Tether avanzó en su estrategia regulatoria en Estados Unidos con el lanzamiento de USA₮, un stablecoin bajo regulación americana, y la designación de Bo Hines, ex asesor de la Casa Blanca en temas cripto, como CEO de la nueva entidad. El movimiento apunta a alinearse con los requisitos del GENIUS Act, la propuesta legislativa que busca regular los stablecoins en el mercado estadounidense.
Para el ecosistema de stablecoins, esta auditoría podría funcionar como un nuevo punto de referencia. Si el resultado es favorable, aumentará la presión sobre otros emisores para que adopten estándares de divulgación equivalentes. Si surgieran observaciones relevantes, el debate regulatorio sobre emisores extranjeros en el mercado estadounidense, particularmente bajo el GENIUS Act, ganará una dimensión completamente nueva.
Lo que está claro es que el umbral de transparencia que el mercado acepta está cambiando. Tether, con más de 186.000 millones de dólares en circulación y una posición que es prácticamente de infraestructura en los mercados de liquidez en dólares digitales, no podía seguir operando con el nivel de escrutinio de una empresa emergente. La auditoría no es solo un gesto de buena voluntad; es una respuesta a la presión estructural del entorno regulatorio global. La pregunta ahora es cuánto tardará el resto de la industria en seguir el mismo camino.