
La adquisición de PayPal por más de 53.000 millones de dólares se cayó. Stripe y el fondo de private equity Advent International abandonaron su intento de comprar una de las marcas más grandes de pagos digitales, después de que la junta directiva de PayPal considerara insuficiente la oferta de 60,50 dólares por acción presentada en julio y señalara dudas sobre el financiamiento y los procesos regulatorios. PayPal nunca respondió formalmente a la propuesta. Ninguna de las tres compañías hizo comentarios públicos sobre la ruptura.
PayPal valía cerca de 360.000 millones de dólares en 2021, durante el boom tecnológico de la pandemia. La oferta de 53.000 millones representa menos del 15% de aquella valuación. Block había acompañado a Stripe y Advent en el acercamiento inicial de abril, pero se retiró antes de que el consorcio presentara la propuesta final, lo que dejó a los dos restantes cargando con un financiamiento enorme y un proceso regulatorio de duración incierta.
Para la junta directiva de PayPal el problema era simétrico. Aceptar un precio cercano a la valuación deprimida actual cristalizaba años de pérdidas para el accionista y le entregaba al comprador todo el upside de una recuperación que la compañía todavía cree posible, mientras que para Stripe y Advent la desaceleración del crecimiento y la presión competitiva justificaban exactamente ese descuento. La adquisición de PayPal se rompió en ese punto, no en el precio nominal sino en quién se queda con el valor de un turnaround que todavía no ocurrió.
La acción cerró en 61,47 dólares antes del anuncio, por encima de la oferta que la junta directiva había considerado insuficiente. El viernes 28 cayó hasta 16% en el premarket y terminó la sesión alrededor de 15% abajo, lo que dejó a PayPal valiendo bastante menos que la propuesta que acababa de rechazar.
El CEO Enrique Lores asumió en marzo y en abril dividió la operación en tres unidades (checkout, servicios financieros al consumidor con Venmo adentro, pagos y cripto). La reorganización busca simplificar un negocio que se expandió a demasiados productos sin traducir esa escala en las tasas de crecimiento que el mercado esperaba. Sin comprador, la presión sobre esa estructura aumenta. Lores ahora tiene que demostrar que tres unidades crecen más rápido que una sola confundida.
Lo que se juega detrás es la concentración del checkout. Apple Pay, Google Pay y los métodos de pago integrados directamente en navegadores, sistemas operativos y plataformas de comercio compiten por el mismo momento de la transacción. Ese momento se resuelve cada vez más lejos del botón de PayPal. Venmo sigue siendo un activo real y la presencia de PayPal en checkout online es grande, aunque el desafío es convertir eso en crecimiento de ingresos frente a rivales que no necesitan que el usuario recuerde una marca.
Para quien opera un broker, una fintech o una plataforma de trading en América Latina, la operación fallida tiene una consecuencia práctica. Un Stripe dueño de PayPal habría reducido el número de proveedores independientes con capacidad global de procesamiento y wallet, justo cuando los depósitos y retiros siguen siendo el cuello de botella real del onboarding regional. La fragmentación del stack de pagos es incómoda de administrar, aunque es también lo que mantiene abierta la negociación de comisiones. Conviene recordar que Stripe ya se había movido junto a Visa y Mastercard en la capa de settlement, donde la consolidación avanza sin necesidad de comprar nada.
El fracaso de la adquisición de PayPal no elimina el interés futuro. La compañía conserva una plataforma reconocida globalmente, Venmo y la infraestructura que conecta consumidores con comercios, activos que siguen siendo atractivos para otra fintech o para otro fondo si la valuación permanece deprimida. El problema es circular, si Lores logra el turnaround, PayPal se vuelve más cara y la brecha entre lo que un comprador paga y lo que la junta directiva acepta se amplía todavía más.
La industria de pagos lleva una década contando la misma historia sobre disrupción mientras las posiciones dominantes se definen en el sistema operativo del teléfono, no en la marca del botón. PayPal fue durante años el ejemplo de que una fintech podía valer más que un banco. Esa premisa se descuenta rápido.
Queda pendiente saber cuánto de aquella valuación de 2021 era producto y cuánto era tasa de interés cero.