
Las stablecoins vuelven a mover el mapa de pagos en América Latina, esta vez de la mano de una fintech de Hong Kong cotizada en Nasdaq. SOLOWIN HOLDINGS, que opera bajo el ticker AXG, informó el miércoles que su subsidiaria indirecta Gello Finance firmó un acuerdo de servicios financieros y tecnológicos con ATTRUS US LLC, la antigua Facilitapay, para construir rampas de entrada y salida entre stablecoins y moneda local, con un enfoque estratégico inicial en México y Brasil.
El reparto de funciones que describe el comunicado merece leerse con atención. Gello Finance aporta tecnología blockchain, un sistema de enrutamiento de pagos con inteligencia artificial y un ecosistema de doble token, mientras que el marco de compliance corre por cuenta de la matriz. ATTRUS pone lo que suele ser el cuello de botella en la región, es decir, la liquidación local y los canales de settlement en fiat.
En enero de 2026 SOLOWIN anunció su intención de adquirir Gello Finance Ltd. a través de AlloyX (Hong Kong) Limited, con el objetivo declarado de obtener una licencia canadiense de Money Services Business bajo el marco de FINTRAC. No se divulgaron términos financieros ni calendario de cierre. El único activo público documentado de la entidad que firma este acuerdo es ese registro.
Del otro lado la historia es distinta. ATTRUS opera lo que antes se conocía como Facilitapay, con una operación brasileña autorizada por el Banco Central como institución de pago y una entidad estadounidense registrada ante FinCEN. La contraparte del acuerdo es la estadounidense, aunque el recorrido operativo en la región pertenece al brazo brasileño. Esa diferencia importa, porque en pagos transfronterizos la ventaja rara vez está en la tecnología y casi siempre en las licencias, las cuentas bancarias locales y los acuerdos que tardan años en construirse.
La pieza que hace viable el proyecto son los rieles de pago locales. Según la propia empresa, la infraestructura de ATTRUS conecta con Pix en Brasil, SPEI en México, PSE en Colombia y ACH en Estados Unidos, y ofrece cuentas multimoneda que integran real, peso mexicano, peso colombiano, dólar y stablecoins en una sola vista. Conectar una stablecoin a esas redes permite pasar de dólares digitales a moneda local sin depender de la banca corresponsal, que es lenta y cara.
El contexto regulatorio brasileño explica parte del momento elegido, aunque no en la dirección que sugiere el anuncio. En febrero de 2026 entraron en vigor las resoluciones 519, 520 y 521 del Banco Central do Brasil, que incorporaron al mercado cambiario los pagos y transferencias internacionales con activos virtuales y las operaciones con stablecoins, con requisitos de identificación del cliente y reporte periódico al regulador.
Lo que el comunicado no menciona es la resolución 561, publicada el 30 de abril y vigente desde el 1 de octubre de este año, que prohíbe a los prestadores de pagos y transferencias internacionales usar activos virtuales para liquidar con sus contrapartes en el exterior. La norma no prohíbe las stablecoins en Brasil. Sí cierra el mecanismo exacto que este tipo de acuerdos suele prometer.
Conviene no perder de vista lo que el anuncio todavía no dice. SOLOWIN señaló que la integración técnica y el despliegue del producto ya están en marcha, sin fecha de lanzamiento, sin términos financieros y sin meta de volumen de transacciones. La empresa comunicó este año acuerdos con SC Ventures, Singapore Gulf Bank, INFINIOS y entidades vinculadas a Alibaba, además de una licencia de emisor de stablecoins en Baréin. Todo eso con un float de apenas 2,22 millones de acciones que sostiene una capitalización cercana a los USD 609 millones.
El interés por la región tiene lógica de negocio, aunque conviene separar los casos de uso. México concentra más del 40% de las remesas que llegan a América Latina y recibió más de USD 61.000 millones en 2025, mientras que Brasil pesa en el comercio transfronterizo y el e-commerce, no en remesas, donde aparece recién en el décimo lugar regional. Son dos corredores distintos, con contrapartes y márgenes distintos.
Para quien opera una fintech o una mesa de pagos en la región, el acuerdo confirma una dirección más que un ganador. La combinación de una capa cripto, un marco de compliance y rieles locales como Pix y SPEI es hoy la receta que casi todos intentan replicar, con distintos nombres y socios. Lo que separa a unos de otros aparece en la letra chica, qué entidad firma, con qué licencia y bajo qué régimen de liquidación. En Brasil ese régimen cambia en octubre. Faltan poco más de dos meses para ver cuántos de estos acuerdos estaban leyendo el calendario regulatorio y cuántos solamente el titular.