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Robinhood y sus rivales van por los clientes de Webull

October 13, 2026
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Robinhood y sus rivales van por los clientes de Webull

El informe que el comité selecto de la Cámara de Representantes sobre China publicó el 7 de octubre, en el que califica los vínculos de Webull con ese país como un riesgo de seguridad nacional, tardó unas horas en convertirse en una campaña comercial. Ese mismo día, Robinhood modificó los términos de su promoción de transferencias para ofrecer un 3% fijo a los clientes de Webull que trasladen su cuenta, una jugada que SoFi y Public replicaron con condiciones propias en los días siguientes.

Las tres ofertas funcionan sobre ACATS, el sistema que permite mover acciones y efectivo entre brokers en Estados Unidos sin vender las posiciones, aunque cada una tiene su propia letra pequeña. Robinhood abona el bono de transferencia apenas llegan los activos, no fija un tope y exige que el dinero permanezca cinco años en la plataforma, con una ventana que cierra el 16 de octubre. Public paga el mismo 3% en 72 cuotas mensuales durante seis años, acepta cuentas de retiro (IRA) y mantiene la oferta abierta hasta el 26 de octubre, mientras que SoFi limita el bono a 150.000 dólares, el equivalente a una transferencia de cuentas de 5 millones, y también exige cinco años de permanencia.

Robinhood acompañó la oferta con un mensaje poco habitual en una promoción, ya que su CEO, Vlad Tenev, escribió en X que los activos estadounidenses deberían estar en el broker favorito del país. La cuenta oficial de la empresa invitó a los usuarios de Webull a traer su portafolio a casa y se presentó como una compañía orgullosamente estadounidense.

El comité sostiene que la propiedad, la plantilla técnica, la infraestructura y los sistemas de compliance de Webull están ligados de forma estructural a China. Según los propios reportes de la empresa, su filial en China continental empleaba a 863 personas al cierre de 2025, el 62% de su plantilla global; el comité agrega que el riesgo aumentó desde octubre de 2025, cuando Webull comenzó a custodiar directamente el efectivo de sus clientes. La acción cerró ese día con una caída del 19% en 5,89 dólares, después de haber llegado a perder hasta un 29% durante la sesión.

Webull rechazó las conclusiones en un comunicado presentado ante la SEC, donde afirma que el informe contiene errores de hecho importantes, que los datos de sus clientes estadounidenses se almacenan en Estados Unidos y que el acceso a la información sensible se controla desde ese país.

Según sus propias cifras, Webull cerró junio con 28.500 millones de dólares en activos de clientes y 5,13 millones de cuentas con fondos. En el segundo trimestre sumó unas 132.000 cuentas nuevas, aunque apenas unas 20.000 netas, lo que deja claro cuánto le cuesta crecer y cuánto vale la base que ya tiene. Su retención trimestral fue de 97,3%, la cifra que ahora van a vigilar los competidores que buscan a los clientes de Webull en Estados Unidos.

Para quien recibe la transferencia, la cuenta es sencilla, porque cada 1.000 millones de dólares que salgan de Webull cuestan 30 millones en bonos, un desembolso que el broker espera recuperar dentro del período de permanencia con intereses sobre el efectivo, financiamiento de margen y flujo de órdenes de opciones. Es un costo de adquisición alto, pero paga por clientes con saldo y hábito de operar, algo que ninguna campaña en redes garantiza. Webull conoce bien la herramienta, porque lleva tiempo ofreciendo bonos de hasta 4% a quien traiga su cuenta desde otro broker.

Ninguna de estas ofertas alcanza a los clientes de Webull fuera de Estados Unidos, unas 810.000 cuentas con fondos según la empresa. Webull entró a México en 2023 con la compra de la fintech Flink, abrió oficina en São Paulo en 2024 y en el segundo trimestre de 2026 comenzó a operar en Colombia, Argentina y España. En julio dio un paso más en Brasil, donde lanzó una plataforma de ejecución institucional junto con servicios white-label y de API para corretoras y fintechs que quieran ofrecer acceso al mercado estadounidense sin construir su propia infraestructura.

Sin un equivalente de ACATS ni un bono que permita medir en pocas semanas el efecto del informe, la prueba para Webull en América Latina llega por un camino más lento. Pasa por los equipos de compliance de las corretoras y fintechs que evaluaban conectarse a la infraestructura de Webull, que ahora tienen en el expediente un informe del Congreso estadounidense y la respuesta de la empresa que lo desmiente. En Estados Unidos, los datos de operación de octubre dirán cuántos clientes aceptaron el cheque, mientras que en México, Brasil o Colombia todavía nadie sabe cuántos socios están dispuestos a explicarle a su propio regulador por qué el 62% de la plantilla de su proveedor tecnológico está en China.

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Escrito por

Maya Solombrino

Cofundadora y Directora Editorial de Wall Street en Español. Más de una década operando brokers en LATAM antes de construir el medio que los cubre.