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Robinhood consiguió su licencia cripto en Reino Unido sin decir una palabra. El 31 de julio la filial británica del broker estadounidense apareció en el registro de criptoactivos de la FCA, con su permiso ampliado para intermediar operaciones con criptoactivos y dinero. No hubo comunicado, no hay fecha de lanzamiento y no hay producto disponible todavía.
Ese registro acredita cumplimiento antilavado bajo el régimen británico vigente desde 2020, que revisa controles de prevención y gobernanza operativa, sin conceder una autorización de conducta. La autorización real llega después. El 30 de junio la FCA publicó las reglas finales del nuevo régimen cripto del Reino Unido, que entra en vigor el 25 de octubre de 2027 y obliga a las firmas a autorizarse bajo FSMA. Las que ya están inscritas llegan con parte del camino recorrido, no con el camino terminado.
Los números del segundo trimestre explican por qué el momento importa más que el trámite. Robinhood reportó ingresos netos de 1.308 millones de dólares, un 32% por encima del año anterior, con 28,4 millones de clientes con fondos y 369.000 millones en activos de plataforma. Dentro de ese récord, los ingresos por cripto cayeron 38% hasta 100 millones, mientras que los contratos de eventos generaron 156 millones, más de diez veces lo del año previo. El volumen nocional cripto en la aplicación bajó 35% hasta 18.000 millones. La licencia cripto en Reino Unido le llegó a Robinhood el mismo trimestre en que cripto dejó de ser lo que sostiene su negocio.
Los mercados de predicción son hoy la línea que crece. Rothera, el exchange y cámara de compensación con licencia de la CFTC que Robinhood opera en joint venture con Susquehanna, superó los 3.500 millones de contratos negociados desde su lanzamiento en junio. En el trimestre, los contratos de eventos aportaron más ingresos que cripto y que renta variable por separado.
El registro de criptoactivos británico reúne poco más de cincuenta firmas, entre ellas Kraken, Coinbase, Ripple y gestoras tradicionales como BlackRock, de modo que la licencia cripto en Reino Unido no le entrega a Robinhood ninguna ventaja que sus competidores no tengan desde hace años. Robinhood entra con una marca que en Estados Unidos no necesita presentación y que en Reino Unido compite contra bancos digitales que ya tienen la relación principal con el cliente, algo que ninguna estructura de comisiones agresiva resuelve por sí sola. La compañía superó el millón de clientes internacionales con fondos durante el trimestre, cerró la compra de WonderFi en Canadá y obtuvo el 1 de julio su licencia de mercados de capitales ante la autoridad monetaria de Singapur.
Vale la pena detenerse en lo que la industria celebra. Un permiso sin lanzamiento sigue siendo una línea de costo en compliance. Buena parte del sector todavía trata la inscripción regulatoria como el hito, cuando el hito verdadero es el primer cliente que opera y se queda. Es un reflejo viejo en un negocio que se moderniza despacio.
El contraste con América Latina sirve para cualquiera que esté evaluando expansión regional. En Brasil, las Resoluciones 519, 520 y 521 del Banco Central entraron en vigor el 2 de febrero de 2026 y no contemplan nada parecido a inscribirse en una lista. Las prestadoras de servicios de activos virtuales deben constituirse y tener sede en el país, con oficina física propia porque el coworking quedó expresamente prohibido, además de presentar un plan de viabilidad a cinco años y comprobar el origen de los recursos de sus controladores. Las que ya operaban tienen hasta el 30 de octubre de 2026 para protocolar el pedido de autorización. Las constituidas en el exterior deben migrar operaciones y clientes a una institución autorizada localmente antes de esa misma fecha.
Reino Unido, la Unión Europea, Canadá y Singapur aparecen en el mapa internacional de Robinhood. América Latina no. Entrar a Brasil se parece a abrir un banco, mientras que entrar a Reino Unido se pareció a completar un formulario, aunque las dos jurisdicciones compiten por los mismos operadores globales con presupuestos que no son infinitos. Robinhood cerró el trimestre con 5.400 millones de dólares en caja, suficiente para pagar cualquier proceso de autorización que se le ponga enfrente. Que no lo haya hecho en la región dice algo, aunque todavía no queda claro si dice más sobre Robinhood o sobre la región.