
Revolut obtuvo este lunes una licencia cripto en Gibraltar para Revolut Global Digital Assets Limited (RGDAL), una entidad creada para sostener su negocio de activos digitales fuera del Reino Unido y del Espacio Económico Europeo. El permiso, otorgado por la Comisión de Servicios Financieros de Gibraltar (GFSC), la habilita para ejecutar órdenes de compra y venta de criptoactivos, custodiarlos y ofrecer staking, que consiste en pagar rendimientos a cambio de bloquear tokens que ayudan a validar una red.
Con más de 80 millones de clientes minoristas y, según sus propias cifras, más de 16 millones de usuarios de cripto, la compañía tiene a uno de cada cinco clientes usando algún producto de ese segmento dentro de la app. Hasta ahora el negocio cripto de Revolut se repartía entre Revolut Ltd, registrada ante la FCA británica, y Revolut Digital Assets Europe Ltd, la filial chipriota que da servicio en el Espacio Económico Europeo bajo MiCA, el reglamento europeo de criptoactivos.
El comunicado del gobierno de Gibraltar incluyó algo que Revolut no mencionó, la reanudación completa del onboarding de nuevos clientes residentes en el territorio, lo que confirma que las altas en Gibraltar estaban limitadas hasta ahora. Según el gobierno, el cambio llegó tras un trabajo coordinado con el ministro de Comercio e Industria, Nigel Feetham, y con la GFSC.
El régimen de licencia DLT de Gibraltar fue el primero del mundo diseñado específicamente para empresas que usan tecnología de registro distribuido y está vigente desde enero de 2018. El proceso avanza en tres etapas que revisan primero el modelo de negocio, el capital y las personas clave, luego la gestión de riesgo, los sistemas y la prevención de delitos financieros, para terminar con la conducta comercial y los procedimientos internos. Una vez concedido el permiso, la GFSC hace una visita para comprobar que los controles presentados funcionan en la práctica.
Según su informe anual, Revolut facturó en 2025 unos 6.000 millones de dólares (4.500 millones de libras), con una ganancia antes de impuestos de 2.300 millones y once líneas de producto que superan por separado los 100 millones de libras en ingresos. La línea Wealth, que agrupa cripto, materias primas, trading y ahorro, aportó 663 millones de libras, aunque la compañía no desglosa cuánto corresponde a cripto, de modo que los 16 millones de usuarios siguen siendo la única métrica pública de ese negocio.
La expansión de Revolut en América Latina avanza por la vía bancaria, con un banco operativo en México desde enero de 2026, la licencia de funcionamiento de la Superintendencia Financiera de Colombia obtenida en septiembre, con unos 200.000 colombianos en lista de espera y lanzamiento previsto para 2027, y la aprobación del banco central argentino para adquirir Banco Cetelem. En Brasil, donde opera como sociedad de crédito directo, su oferta incluyó compra y venta de criptomonedas desde su llegada en 2023.
En México la regulación cripto marca un límite concreto para cualquier banco, porque la Circular 4/2019 de Banxico excluye que bancos e instituciones de tecnología financiera presten directamente a sus clientes servicios de intercambio, transmisión o custodia de activos virtuales. Revolut no ha vinculado RGDAL con ningún país de la región, aunque una entidad cripto con licencia propia, separada del banco local, es precisamente la clase de estructura que permite crecer en cripto sin cargarle ese riesgo a cada licencia bancaria.
Cualquiera que haya operado un broker reconoce el patrón de una entidad por producto y por jurisdicción, cada una con su regulador, su régimen de KYC y su propio flujo de onboarding, aunque verlo replicado en un banco con 80 millones de clientes cambia la escala del problema. La licencia cripto en Gibraltar le da a Revolut una base regulada para ofrecer cripto más allá de sus mercados europeos, aunque todavía sin destino declarado. Cuando Revolut diga qué países cubrirá RGDAL, el trabajo de verdad empieza en compliance, con clientes que pasan el KYC de un banco local y terminan con sus activos en otra jurisdicción.