
Plus500 arrancó este jueves un nuevo programa de hasta USD 100 millones para comprar sus propias acciones en el mercado. Es la segunda recompra de acciones de Plus500 en lo que va del año, con autorización para adquirir hasta 5.759.572 títulos bajo el mandato que los accionistas aprobaron en la junta general del 5 de mayo. Panmure Liberum ejecutará las órdenes bajo un esquema irrevocable y no discrecional que ni la compañía ni su consejo de administración pueden modificar una vez que arranca.
El monto forma parte de los USD 182,5 millones de retorno al accionista que el broker cotizado en Londres anunció el 10 de agosto junto con sus resultados semestrales. Los USD 82,5 millones restantes corresponden a dividendos. Sumado al paquete de febrero, que combinó otros USD 100 millones en recompras con USD 87,5 millones en dividendos, la compañía comprometió USD 370 millones a sus accionistas en poco más de seis meses.
Los resultados H1 2026 muestran de dónde sale ese dinero. Los ingresos crecieron 12% interanual hasta USD 462,9 millones y el Customer Income subió 24% hasta USD 460,8 millones, el mejor semestre en cinco años para esa métrica. El beneficio neto avanzó 2% hasta USD 151,9 millones, mientras que el beneficio por acción creció 6% hasta USD 2,17. Esos cuatro puntos de diferencia entre una cifra y la otra vienen del denominador, que se achica cada vez que Panmure Liberum ejecuta una orden.
La recompra de acciones de Plus500 lleva casi una década en marcha, desde 2017. Al 21 de agosto la compañía mantenía 46.365.353 acciones en tesorería, es decir, títulos propios recomprados que quedan guardados en el balance, frente a 68.523.024 en circulación. Esa proporción ronda el 40% del capital emitido. Los títulos en tesorería no cobran dividendo ni votan en las juntas, de modo que cada compra concentra un poco más el control entre los accionistas que quedan.
El EBITDA de Plus500 quedó en USD 187,5 millones, apenas 1% por encima del año anterior, con un margen que retrocedió de 45% a 41%. La compañía atribuye esa compresión a una decisión deliberada de acelerar la captación de clientes y escalar su operación en Estados Unidos, sumada al efecto de un shekel israelí bastante más fuerte frente al dólar sobre una base de costos que sigue anclada en Israel.
El costo promedio de adquisición por usuario terminó en USD 1.230, un 1% menos que doce meses atrás, con más de 65.000 clientes nuevos y más de 197.000 activos en el semestre. Los depósitos totales llegaron a USD 3.400 millones.
El negocio non-OTC, que agrupa todo lo que no son CFDs, creció alrededor de 30% interanual y ya aporta cerca del 15% de los ingresos del grupo frente al 13% de un año atrás. Ahí entran los futuros en Estados Unidos, las alianzas B2B y el lanzamiento de mercados de predicción para clientes minoristas, incluidos contratos deportivos regulados por la CFTC. Es la línea que la compañía presenta como su motor de crecimiento, respaldada por una caja de más de USD 860 millones y cero deuda al cierre de junio.
América Latina todavía no aparece con cifras propias en esos estados financieros. La entrada formal a la región llegó en agosto de 2025, cuando la Superintendencia Financiera de Colombia autorizó al grupo a establecer una oficina de representación en Colombia, su primer punto de anclaje regulatorio en el continente. Ese formato habilita presencia local y supervisión del punto de contacto, aunque la intermediación se sigue ejecutando desde entidades del grupo radicadas fuera de la región, algo que cualquier director de compliance en LATAM ya tiene medido.
Para quien dirige un broker, lo que importa acá es el orden de prioridades que revela el número. La compañía cerró junio con más de USD 860 millones en caja, sin deuda y con su línea de mayor crecimiento todavía en fase de construcción. Con ese balance eligió destinar USD 370 millones del año a dividendos y a la recompra de acciones de Plus500.
Es una industria que aprendió hace tiempo que el mercado paga mejor la disciplina de capital que las apuestas de producto. La caja que financia la recompra, sin embargo, es la misma que financia el negocio non-OTC, todavía a mitad de construcción y creciendo cerca del 30% anual. Con las acciones en tesorería ya en torno al 40% del capital emitido, Plus500 puede sostener las dos cosas a la vez. Por ahora.