
El oro venía siendo uno de los activos más sólidos de los últimos años. Había escalado desde los $2,600 hasta un máximo histórico cercano a los $5,600 por onza a inicios de 2026, alimentado por compras de bancos centrales, expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos y un entorno geopolítico tenso. Ese relato, construido durante más de dos años, está siendo puesto a prueba en tiempo real.
Al lunes 23 de marzo, el oro acumula nueve sesiones consecutivas de caída, con una pérdida aproximada del 15% desde los máximos de marzo ubicados en torno a $5,100 por onza. Durante la jornada intradiaria llegó a tocar los $4,100, aunque rebotó hacia los $4,260 al encontrar soporte técnico en un nivel de referencia importante: la media móvil exponencial de 200 días (EMA de 200), que actualmente ronda los $4,200.
La media móvil de 200 días es un indicador que los analistas técnicos utilizan como referencia de largo plazo para distinguir entre tendencia alcista y bajista. Mientras el precio se mantenga por encima de ese nivel en cierre diario (no solo intradiario), la tendencia oficial sigue siendo alcista. El oro no ha cerrado por debajo de ese umbral desde finales de 2023. Pero la penetración intradiaria del lunes es, como mínimo, una señal de advertencia que no debe tomarse a la ligera.
La raíz del problema: la Fed y el petróleo
La caída tiene una causa central bien identificada. La Reserva Federal de Estados Unidos, en su reunión del 18 de marzo, optó por mantener las tasas sin cambios y redujo sus proyecciones de recortes para 2026 de dos a uno, citando presiones inflacionarias ligadas al precio del petróleo. Ese movimiento rompió el argumento monetario que había sostenido el rally del oro.
El mecanismo es directo: cuando los tipos de interés permanecen elevados, los activos que no generan rendimiento, como el oro, pierden atractivo frente a bonos o instrumentos del mercado de dinero. A eso se suma que el Índice del Dólar subió con fuerza, lo que encarece el metal para compradores internacionales y reduce aún más su demanda.
Hay además un elemento estructural en juego. La narrativa de desdolarización, que llevó a múltiples bancos centrales a incrementar sus reservas en oro durante los últimos dos años, se ve parcialmente cuestionada por reportes que sugieren que Rusia podría regresar a liquidar transacciones en dólares. Si ese relato pierde fuerza, parte de la demanda institucional que sustentó el rally podría no ser tan duradera como se pensaba.
La plata no se queda atrás
El deterioro no se limita al oro. La plata cayó alrededor del 6% durante la sesión del lunes hasta los $64 por onza, su nivel más bajo desde diciembre de 2025. El dato técnico más relevante es que el soporte de $70, que había resistido tres intentos de ruptura durante el año, cedió definitivamente. En análisis técnico, cuando un nivel de soporte importante se rompe tras múltiples defensas, suele actuar como resistencia en los rebotes posteriores, atrapando a quienes compraron confiando en él.
Qué dicen los analistas institucionales
Las proyecciones institucionales para el cierre de 2026 siguen siendo amplias y divergentes. En el extremo bajista, Capital Economics apunta a un precio de $3,500 para fin de año. Macquarie proyecta un promedio de $4,323, lo que implica que el precio actual está cerca de lo que consideran valor razonable. Goldman Sachs, en cambio, mantiene un objetivo de $6,000, condicionado a un giro de política de la Fed y aceleración de compras de bancos centrales.
Rania Gule, analista senior de XS.com, señala que la fase actual no puede leerse únicamente desde el análisis técnico, sino que requiere contexto macroeconómico más amplio. Argumenta que las compras de bancos centrales siguen cerca de récord, que los déficits fiscales de EE.UU. no muestran señales de reducción, y que el entorno geopolítico mantiene su nivel de elevación estructural. Para ella, la caída actual puede interpretarse como una corrección necesaria antes de retomar posiciones largas.
Desde Bloomberg Intelligence, sin embargo, Mike McGlone había advertido antes de que el avance del oro hacia extremos de largo plazo comparado con sus propias medias móviles podía estar señalando un activo que había pasado de ser reserva de valor a comportarse como un activo de momentum especulativo. Esa lectura gana peso con cada sesión adicional de caídas.
Lo que conviene tener claro
Para quienes operan metales preciosos, ya sea directamente o a través de CFDs, el contexto es el siguiente: la tendencia de largo plazo técnicamente sigue siendo alcista mientras no haya un cierre diario por debajo de la EMA de 200. Pero los niveles intermedios de soporte, que habrían frenado una caída normal, se han perforado sin mayor resistencia. Eso modifica el cálculo de riesgo.
Los mercados de commodities, y el oro en particular, han sido históricamente muy sensibles al ciclo de tasas en EE.UU. Lo que está ocurriendo no es un colapso sin fundamento: hay razones concretas detrás de la venta. La pregunta que el mercado aún no ha respondido es si esas razones son temporales o si representan un cambio de régimen más profundo en la narrativa estructural que sostuvo este rally por más de dos años.