
Monzo activó esta semana su lista de espera en España, el segundo mercado europeo del neobanco británico tras Irlanda. La entrada llega seis meses después de que el Banco Central Europeo y el Banco Central de Irlanda le concedieran, en diciembre de 2025, la licencia bancaria que le permite operar en toda la Unión Europea. La filial española se llama Monzo Bank Europe Designated Activity Company, Sucursal en España, código del Banco de España 1590, según figura en la propia comunicación del banco.
El movimiento no es improvisado. Monzo abrió oficinas en Madrid y Barcelona, contrató a más de 50 personas en el terreno, y fichó a Francisco Sierra, ex-N26 y ex-Western Union, como country manager. La compañía dice que dedicará los próximos meses a escuchar a clientes personales y de negocio antes de definir su oferta localizada, sujeta a aprobación regulatoria. Es decir, no hay producto todavía. Hay licencia, equipo y lista de espera.
Según el informe de la CNMC sobre la OPA del BBVA al Sabadell, Revolut lideró en 2024 la apertura de nuevas cuentas en España con un 19,8% del total, por encima de BBVA, Santander y CaixaBank. N26 controla aproximadamente el 9,3% del mercado de neobancos, y Openbank, filial digital del Santander, juega en casa con la ventaja de un IBAN español y la red del grupo detrás. El conjunto de neobancos en España superó los 5 millones de clientes en 2024, dos millones más que el año anterior.
Sin embargo, solo el 4,2% de los españoles usa un neobanco como banco principal. El resto los tiene como cuenta secundaria, ágil, para gastos del día a día o viajes. Los cinco grandes (CaixaBank, Santander, BBVA, Sabadell, Bankinter) concentran cerca del 84% del mercado empresarial. La penetración existe, pero el ancla emocional del cliente español sigue en la banca tradicional.
Esa es la grieta donde Monzo apuesta. La expansión de neobancos en España ya no se juega en captar al usuario joven que quiere una tarjeta para Berlín. Se juega en convertirse en cuenta principal, lo que implica nómina, hipoteca, préstamos. N26 ya empezó a ofrecer créditos personales de hasta 15.000 euros con tasas desde el 4%. Trade Republic remunera depósitos a una tasa anual del 2,02% sin límites. La pelea pasó de la tarjeta al producto bancario completo.
La licencia bancaria europea es la condición necesaria para entrar en ese terreno, porque permite captar depósitos y, eventualmente, ofrecer préstamos e hipotecas. La adquisición de Habito, broker digital de hipotecas en Reino Unido, sugiere por dónde quiere ir el modelo Monzo en el continente. Pero entre tener la licencia y convertirse en cuenta principal de un español de 40 años con nómina y dos débitos automáticos hay un camino que ningún neobanco ha completado todavía en este mercado.
La elección de Iberia antes que Alemania, donde N26 está consolidado, dice algo sobre dónde leen la oportunidad. El cliente español es más digital de lo que su sistema bancario tradicional sugiere, pero también es más fiel a su entidad histórica que el irlandés o el alemán. Monzo, Revolut y N26 pelearán por los mismos millones de cuentas secundarias antes de que alguno logre la principal.