
El 23 de marzo, unos 15 minutos antes de que Donald Trump anunciara en Truth Social que posponía los ataques contra la infraestructura energética de Irán, se movieron miles de millones de dólares en contratos que apostaban a una caída del petróleo y a una subida del S&P 500. Los analistas de la CFTC hicieron lo habitual con operaciones sospechosas de petróleo de ese tamaño; identificaron quién estaba detrás y enviaron el caso a la División de Enforcement. Según reveló Bloomberg este martes, un asesor del presidente de la agencia les pidió retirar esa remisión.
Ese asesor es Mel Gunewardena, director de Asuntos Internacionales y asesor sénior de mercados de Michael Selig, el presidente de la CFTC designado por Trump. Las fuentes citadas por Bloomberg describieron la intervención como muy inusual, porque la remisión entre divisiones es el paso rutinario que permite a Enforcement decidir si abre una investigación formal por uso de información privilegiada. Representantes de la División de Supervisión de Mercados y de Enforcement ya se habían reunido para coordinar el trabajo cuando llegó el pedido.
Un funcionario de la CFTC le dio a Bloomberg otra lectura, según la cual se optó por una investigación más amplia, con la División de Enforcement todavía revisando la actividad. El caso sigue abierto, aunque el análisis que lo había activado ya no recorre el canal de siempre.
Horas antes del alto el fuego del 7 de abril se colocaron cerca de 950 millones de dólares en apuestas sobre futuros de petróleo, otro movimiento que llevó a la CFTC a pedir a CME Group e Intercontinental Exchange los identificadores Tag 50 de las órdenes. Ese código vincula cada operación con la persona o el sistema que la ingresó al mercado, que es justo lo que hace falta para pasar de una sospecha a un nombre. En el caso del Brent, que cotiza en Londres, la solicitud tiene que pasar por la FCA británica.
En abril, Selig fue enfático ante el Congreso al advertir que quien cometa fraude, manipulación o uso de información privilegiada en los mercados que supervisa será encontrado y enfrentará todo el peso de la ley. Seis meses después, la pieza que mejor encajaba con esa promesa, un análisis forense con nombres sobre operaciones sospechosas de petróleo, fue retirada a pedido de su propio asesor.
Gunewardena asumió el cargo el 2 de marzo, tres semanas antes de las operaciones. Entre 2019 y 2022 había sido director de inteligencia de mercado de la propia CFTC, encabezó grupos de trabajo durante los episodios de volatilidad extrema del crudo y después asesoró al director ejecutivo de la FCA. Pocas personas en Washington saben leer mejor una operación demasiado bien sincronizada.
Todo esto ocurre en una agencia que perdió cerca de una cuarta parte de su personal desde 2025 y que opera con un solo comisionado, Selig, de los cinco que prevé la ley. Sin comisionados de la minoría que pidan explicaciones internas, el contrapeso queda en el Congreso, donde varios senadores demócratas llevan meses reclamando un informe público sobre estas operaciones sospechosas de petróleo. Es el mismo regulador de derivados que hoy define las reglas para los mercados de predicción y buena parte del mercado cripto en Estados Unidos.
Cualquiera que haya trabajado cerca de un dealing desk reconoce la secuencia, porque cuando la mesa detecta flujo que se adelanta una y otra vez a las noticias lo escala a compliance; lo que pasa después de ese correo dice más de la cultura de una firma que cualquier manual de vigilancia de mercado. Las firmas que se toman en serio esa función la separan de la gerencia comercial, porque la presión para cerrar un caso casi nunca viene de abajo.
Los CFD (contratos por diferencia) sobre WTI o Brent que ofrecen los brokers toman su precio de estos mismos futuros, así que la integridad del mercado de referencia llega hasta la pantalla de cada cliente minorista que opera petróleo, esté donde esté.
La CFTC asegura que la investigación continúa, algo que puede ser cierto. Lo que ya no tiene vuelta atrás es lo que aprendieron los analistas de supervisión que firmaron esa remisión. ¿Cuántos de ellos van a escribir la próxima con el mismo nivel de detalle, sabiendo dónde quedó esta?