
Kalshi lanzó el 15 de octubre My Ballot, una función de su Midterms Hub que cruza la dirección de cada votante estadounidense con las contiendas de su boleta para las elecciones de medio mandato y muestra el precio del contrato donde existe un mercado activo. La empresa la presenta como una herramienta de educación cívica, aunque para el mayor operador de mercados de predicción de Estados Unidos la función también tiene una lectura comercial evidente.
Los datos provienen de Ballotpedia, la enciclopedia política no partidista cuya herramienta de consulta cubre desde el Senado y la Cámara de Representantes hasta los congresos estatales y las iniciativas que se votan en cada estado. Kalshi cruza esas contiendas con sus mercados abiertos y, donde encuentra coincidencia, muestra cuánto están pagando los traders por cada resultado.
La función se suma a los datos de VoteHub que el hub ya ofrecía, con promedios de encuestas, financiamiento de campañas reportado ante la Comisión Federal de Elecciones y resultados presidenciales anteriores. Estará disponible en la web y en la app hasta el día de la elección, el 3 de noviembre.
Según sus propias cifras, más del 80% de quienes visitan el Midterms Hub nunca abre una operación y usa la plataforma como una fuente más de información política. Ese porcentaje describe un embudo con una base enorme de visitantes que llegan por el contenido y una tasa de conversión que la empresa todavía no ha mostrado.
Kalshi My Ballot trabaja sobre la parte alta de ese embudo, porque convierte una pregunta práctica (qué hay en mi boleta) en la puerta de entrada a un contrato que el visitante nunca tuvo que buscar. Como estrategia de adquisición de clientes tiene sentido, dado que aprovecha un tráfico que la plataforma ya tiene en lugar de salir a comprarlo.
En noviembre de 2024, en plena elección presidencial, la política movió 1.128 millones de dólares en Kalshi y fue su categoría principal por amplio margen, según un análisis de Pew Research Center. Veinte meses después, el volumen de trading de la plataforma se multiplicó por más de treinta, aunque casi todo ese crecimiento vino de otro lado.
Del total cercano a 40.100 millones de dólares que Kalshi movió en julio de 2026, 31.396 millones vinieron de contratos de eventos deportivos, 6.101 millones de criptomonedas y apenas 169 millones de política, menos del 0,5%. Es menos de lo que la plataforma negoció en criptomonedas en un día promedio de ese mismo mes.
Las contiendas más pequeñas de una boleta difícilmente atraen la profundidad de libro de una carrera al Senado, de modo que, cuando existe un contrato para ellas, el precio que ve el votante puede formarse con pocos participantes y un spread amplio. Kalshi describe los precios de sus mercados de predicción como la señal colectiva de miles de personas con información distinta, una definición que se ajusta bien a los mercados grandes y bastante menos a los pequeños.
Llevar tráfico a esos libros de órdenes es también la forma más directa de mejorarlos, porque si una parte de quienes consultan su boleta termina operando, los mercados locales suman participantes y, con ellos, precios más creíbles. Eso es lo que Kalshi necesita para sostener que sus contratos funcionan como pronósticos.
Mientras Kalshi ordena su oferta electoral alrededor de la boleta de cada votante, Brasil llega a la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre sin que ese tipo de producto pueda ofrecerse legalmente en el país. La Resolución 5.298 del Consejo Monetario Nacional, vigente desde el 4 de mayo, prohíbe la oferta y negociación de derivados vinculados a eventos políticos, electorales o deportivos, aunque deja espacio para contratos sobre indicadores económicos bajo supervisión de la CVM.
La alianza que Kalshi anunció con XP en marzo, su primer paso fuera de Estados Unidos, ofrece a clientes brasileños contratos sobre indicadores económicos, una versión de los mercados de predicción sin la categoría que en el mercado estadounidense sirve de vitrina durante la temporada electoral.
Kalshi no ha publicado cuántos de los visitantes que consultan su boleta terminan abriendo una operación, que es el número que cualquier operador buscaría primero, junto con el valor real de un usuario que revisa su distrito y se va sin depositar.
En la industria de brokers de la región, donde la audiencia que no deposita casi nunca aparece en un reporte de gestión, construir un producto completo para quien no opera todavía suena lejano. Kalshi ya decidió que ese visitante vale algo aunque nunca abra una cuenta, pero no ha mostrado cuánto, ni si ese valor sigue en pie después del 3 de noviembre, cuando la boleta deje de ser noticia.