
Interactive Brokers lanzó el 21 de octubre IBKR Autonomous Trading, su servicio de trading autónomo con IA. Con él, los clientes elegibles pueden autorizar a un agente conectado por MCP (el protocolo abierto que enlaza asistentes de IA con plataformas externas) a enviar órdenes de acciones y opciones sobre acciones sin aprobar cada una. En junio, cuando el broker conectó Claude a las cuentas de sus clientes, el subtítulo de su comunicado decía que el cliente aprueba cada operación. Pasaron 142 días para que esa aprobación se volviera opcional.
El agente trabaja dentro de una partición a la que el cliente transfiere efectivo desde su cuenta principal y solo envía órdenes de mercado, límite, stop y stop límite. No puede usar margen, abrir posiciones cortas, comprar fracciones de acciones ni tocar penny stocks. Según la compañía, la integración frena la velocidad del agente, una correa corta para un producto que se presenta como autónomo y lo más sensato del anuncio.
Para habilitarlo, el cliente necesita una cuenta individual sin margen y haber ejecutado al menos diez operaciones de 100 dólares o más en dos semanas, en el modo en que aprueba cada orden que propone la IA. Las cuentas conjuntas, de retiro y gestionadas por asesores quedan fuera, igual que IBKR Lite, el plan sin comisiones en acciones y ETF de Estados Unidos. Por ahora, para ganarse el derecho a que la IA opere sin pedir permiso, el cliente primero tiene que pagar diez comisiones aprobando cada orden a mano.
Esas comisiones caen en una línea de ingreso que se enfrió, porque los DARTs, las operaciones diarias promedio que generan ingresos, pasaron de 5,27 millones en junio a 4,11 millones en septiembre, con un promedio trimestral 11% inferior al del segundo trimestre y comisiones por 602 millones de dólares. En la llamada de resultados del 15 de octubre, ante la pregunta de un analista sobre si la IA podía elevar las operaciones por cuenta, el CEO Milan Galik respondió que espera más volumen de trading a medida que los clientes se acostumbren a que la IA decida por ellos.
La disciplina que el comunicado le promete al cliente y el volumen que Galik le anticipó a los analistas no se contradicen, aunque solo el segundo aparece en el estado de resultados. Como la partición funciona sin margen, el producto no toca la línea de intereses, que ya equivale al 60% de los ingresos netos, así que todo lo que aporte al negocio llegará en forma de órdenes con comisión.
Galik contó que IBKR invitó a unos 3.000 clientes, todos usuarios previos del conector con aprobación humana, frente a una base de 5,58 millones de cuentas. El trading autónomo con IA no mueve hoy ningún trimestre de Interactive Brokers, aunque deja lista la infraestructura para el día en que un agente envíe buena parte de sus órdenes.
El servicio está previsto para clientes elegibles de cuatro entidades del grupo, Interactive Brokers LLC y las filiales de Reino Unido, Australia y Singapur. La primera es la entidad estadounidense con la que abren cuenta los residentes de Suramérica, aunque IBKR no detalló qué países van primero, más allá de que Galik dijo que ya funciona en varios. Como el plan Lite solo existe para residentes en Estados Unidos, el trader latinoamericano ya opera con la versión que cobra comisión, que es la elegible. La filial irlandesa, que concentra la operación del grupo en la Unión Europea, no está en la lista, así que el trader en España queda fuera por ahora.
Un broker de CFD que actúa como contraparte calibra su gestión de riesgo sobre cómo se comporta una persona, con la costumbre de mover el stop cuando la posición va en contra o de duplicar el tamaño después de una pérdida. Un agente que sigue al pie de la letra las reglas que le dieron es otro tipo de cliente, con otra curva de resultados para el libro, para bien o para mal. Buena parte de los brokers de CFD en América Latina todavía discute si sumar un asistente de IA a su plataforma, cuando el trading autónomo con IA ya les plantea qué hacer con un cliente que no se cansa ni se enoja.
IBKR ya respondió quién paga cuando el agente se equivoca, con una advertencia en la página del producto según la cual el cliente es responsable de todas las órdenes de su cuenta, incluidas las que la IA envíe sin que él lo haya querido. Revocar el acceso, además, no cancela las órdenes pendientes. Falta saber si los reguladores de Estados Unidos, o los de los países donde viven sus clientes, aceptan esa respuesta el día que llegue la primera reclamación por una orden que el cliente nunca quiso enviar y que el broker cobró de todos modos.


