Fintech

Adopción de IA, el 87% se quedó en el back office

August 24, 2026
Border
4
Min
Adopción de IA, el 87% se quedó en el back office

Las firmas europeas de servicios de inversión le declararon a su regulador 847 casos de uso de inteligencia artificial. El 87% no sale nunca de la oficina. Un 10% corresponde a herramientas de relación con clientes y apenas un 3% a la prestación de servicios de inversión, que es el negocio propiamente dicho.

El dato sale del informe que ESMA publicó en febrero de 2026, basado en una encuesta que quince autoridades nacionales aplicaron entre junio y septiembre de 2025. Respondieron 728 entidades de 19 países, entre ellas 70 españolas, aunque el grueso de la muestra se concentró en Portugal (182) y Malta (135). La participación fue voluntaria y el propio regulador aclara que los resultados no representan necesariamente al conjunto del mercado europeo.

La categoría más reportada es la redacción y el resumen de documentos, con 239 casos, casi un tercio del total, seguida por los asistentes internos con 227, la generación de código con 109, el tratamiento de datos con 105 y la traducción con 95. En el otro extremo, el que da de comer, el trading algorítmico aparece en 10 casos, la alta frecuencia en 3 y el robo-advisory en 2.

La razón de ese reparto está en lo que las firmas esperan ganar. Cuando se les pidió calificar de 0 a 5 el ahorro de costos que anticipan de la IA generativa, el promedio quedó en 2,1 y bajó a 1,7 entre las microempresas. El crecimiento de ingresos atribuible a esa misma tecnología recibió un 1,2, con más de la mitad de las microempresas sin esperar ingreso adicional alguno. Nadie está montando esto para vender más.

En 2024 invirtió en IA el 93% de las firmas grandes, frente al 40% de las pequeñas y el 21% de las micro. El 45% de los encuestados no tenía ningún caso de uso, ni en producción ni en fase de prueba, proporción que trepa al 65% entre las micro. Lo que se lee como adopción de IA sectorial es, en realidad, el gasto de una minoría con presupuesto.

Hay un número en el informe que ningún responsable de compliance debería leer con tranquilidad. El 74% de las firmas permite que su personal use herramientas de IA generativa públicas, el 39% sin restricción de ningún tipo, mientras que apenas el 32% tiene una política escrita sobre ese uso. Casi un tercio de las entidades combina acceso sin controles con ausencia total de norma interna. El inventario de casos de uso registra lo que pasó por el área de compras. Lo que entró por una pestaña del navegador no figura en ninguna parte.

Ese es el terreno sobre el que aterriza el AI Act. Aterriza más tarde de lo que las firmas creían cuando contestaron la encuesta. El 23% se declaró fuertemente afectado por el reglamento y el 53% moderadamente, un 76% combinado que respondió en el verano europeo de 2025, cuando las obligaciones para sistemas de alto riesgo regían desde el 2 de agosto de 2026. El Digital Omnibus, en vigor desde el 27 de julio de este año, las corrió a diciembre de 2027 para los sistemas autónomos del Anexo III y a agosto de 2028 para los integrados en productos regulados. El scoring crediticio se fue con ellas. Lo que no se movió son las obligaciones de transparencia, vigentes desde este agosto, donde cae cualquier chatbot que atienda a un cliente minorista.

Queda el frente de infraestructura, que es donde el riesgo se vuelve concreto. El 62% de los encuestados aloja sus soluciones exclusivamente en nube comercial y el 41% depende de un único proveedor. Microsoft encabeza la lista para el 47% de las 344 firmas que nombraron alguno, seguido por OpenAI con 20% y AWS con 8%. Alrededor del 8% de los proveedores mencionados tiene domicilio en la Unión Europea. Un sector que le exige diversificación a sus clientes descansa sobre tres nombres.

Para quien dirige un broker en la región, el aplazamiento europeo no cambia gran cosa, porque la exposición nunca vino del reglamento. Los tres proveedores que concentran la infraestructura de IA en Europa son los mismos que sostienen la de cualquier broker en Bogotá, São Paulo o Ciudad de México. La diferencia está en que allá alguien ya tuvo que ponerlo por escrito ante un supervisor. Acá el inventario todavía no se lo pidió nadie.

Compartir

Escrito por

Maya Solombrino

Cofundadora y Directora Editorial de Wall Street en Español. Más de una década operando brokers en LATAM antes de construir el medio que los cubre.