📝 DIARIO DE POST-MERCADO — 28 de September, 2026
La sesión estuvo marcada por una aversión al riesgo generalizada, impulsada principalmente por la escalada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el consiguiente repunte de los precios del petróleo. Esto reavivó los temores inflacionarios, fortaleciendo las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal y provocando un aumento significativo en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. La incertidumbre sobre la política monetaria y el impacto de los costes energéticos dominaron el sentimiento del mercado, llevando a una liquidación en los activos de riesgo.
En Europa, los mercados mostraron un comportamiento mixto. El CAC 40 de Francia subió un 0.3% a 8,097.99, mientras que el DAX de Alemania añadió un 0.2% a 25,464.53. El FTSE 100 de Gran Bretaña también registró un alza del 0.3% a 10,725.57. Sin embargo, en Asia, la jornada fue predominantemente negativa. El Nikkei 225 de Japón cerró con una caída del 0.7% a 65,877.62 puntos, aunque en la apertura había mostrado un ligero avance. El KOSPI de Corea del Sur experimentó una caída más pronunciada del 2.7% a 6,889.74 puntos, presionado por la debilidad de las acciones de chips como SK Hynix y Samsung Electronics. Por su parte, el índice compuesto de Shanghái en China retrocedió un 1.67% a 3,823.62 puntos, con el índice ChiNext desplomándose un 4.53%, reflejando una corrección significativa en el mercado de acciones A.
Wall Street cerró la sesión a la baja, con los principales índices cediendo terreno ante la presión de los rendimientos de los bonos y las preocupaciones geopolíticas. El S&P 500 cayó un 0.6% a 7,681.41 puntos, revirtiendo gran parte de las ganancias de la semana anterior. El Dow Jones Industrial Average retrocedió 0.6% o 292 puntos. El Nasdaq Composite también experimentó una caída del 0.7% a 26,789.15 puntos. La amplitud del mercado fue negativa, con la mayoría de los sectores en rojo, lo que indica una venta generalizada.
El oro sufrió una caída significativa, con el precio al contado cotizando a $4,148.69 por onza, una disminución de $136.59 (-3.19%) en el día, alcanzando su nivel más bajo desde el 5 de agosto. Esta caída se atribuye al resurgimiento de los temores inflacionarios y al endurecimiento de las expectativas de subidas de tipos de la Fed, lo que hace que los bonos, que ofrecen rendimiento, sean más atractivos frente al oro que no lo hace. El petróleo, por otro lado, experimentó un repunte. El crudo WTI subió a $92.80 por barril, un aumento del 0.42% desde el día anterior, mientras que el Brent se negoció en torno a los $105.23. Este incremento se debió a la incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz tras el rechazo de una propuesta iraní por parte del presidente Trump. El Dólar (DXY) se fortaleció, subiendo un 0.22% a 101.1930, manteniéndose cerca de un máximo de dos meses. La fortaleza del dólar se vio impulsada por las tensiones entre EE. UU. e Irán, el aumento de los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos, así como las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Fed.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años aumentaron notablemente, alcanzando el 5.25%, un incremento de 9 puntos básicos, marcando su nivel más alto desde 2007. El rendimiento a 2 años subió 8 puntos básicos hasta el 4.94%, y el rendimiento a 30 años avanzó 8 puntos básicos hasta el 5.57%. Este movimiento refleja una presión continua sobre los precios de la renta fija, ya que los participantes del mercado reevalúan la duración y las expectativas de inflación. En cuanto a los datos económicos, el Índice Compuesto de Gerentes de Compras (PMI) Global de S&P de EE. UU. subió a 58.4 en septiembre, desde 56.0 en agosto, superando las expectativas de 55.3. Esto sugiere una aceleración en la actividad del sector privado, tanto en manufactura como en servicios, al cierre del tercer trimestre. Las solicitudes iniciales de desempleo disminuyeron en 1,000 a 197,000 en la semana que terminó el 19 de septiembre, una de las lecturas más bajas desde 1969.
🔼 **Top Sector:** El sector de bienes de consumo básico (Consumer Staples) fue el de mejor rendimiento, con una ganancia del 0.4%. Este sector tiende a ser defensivo y a mostrar resiliencia en entornos de incertidumbre económica y volatilidad del mercado, ya que la demanda de sus productos es relativamente inelástica.
🔽 **Bottom Sector:** El sector de servicios de comunicación (Communication Services) fue el de peor rendimiento, con una pérdida del 1.66%. Este sector, que incluye a menudo empresas de alto crecimiento y sensibles a las tasas de interés, se vio afectado negativamente por el aumento de los rendimientos de los bonos y la aversión al riesgo, lo que reduce el valor presente de sus flujos de caja futuros.
El SPY (ETF que replica el S&P 500) cerró en 7,681.41, lo que representa una ruptura por debajo de niveles de soporte clave. La zona de 7,743.41, que fue el cierre de la semana anterior, ahora actúa como una resistencia inmediata. Los niveles de soporte relevantes se encuentran en la zona de 7,680, y una ruptura sostenida por debajo de este punto podría abrir el camino hacia los 7,600. La media móvil de 50 días podría estar bajo presión, y su cruce por debajo de la media móvil de 200 días, si se produce, confirmaría una señal bajista. La volatilidad implícita, medida por el VIX, probablemente aumentó, reflejando la mayor incertidumbre en el mercado.
El entorno actual es claramente de "Risk-off". La combinación de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, el repunte de los precios del petróleo, la persistencia de las preocupaciones inflacionarias y el consiguiente aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro, ha llevado a los inversores a buscar activos más seguros. La expectativa de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, a pesar de los datos económicos mixtos, refuerza esta postura. La liquidez se está moviendo desde activos de riesgo, como las acciones de crecimiento y los metales preciosos, hacia el dólar y, en menor medida, hacia bonos de menor duración, a medida que los inversores reevalúan el riesgo y el rendimiento en un panorama macroeconómico incierto.