📝 DIARIO DE POST-MERCADO — 23 de September, 2026
La sesión estuvo marcada por una aversión al riesgo generalizada, impulsada principalmente por un repunte significativo en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años, que alcanzaron máximos de 19 años. Este movimiento se vio exacerbado por datos económicos estadounidenses que sugieren una actividad empresarial robusta y presiones inflacionarias persistentes, lo que a su vez alimenta las expectativas de futuras subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. La incertidumbre geopolítica en Oriente Medio, a pesar de las esperanzas de diplomacia, también contribuyó a la cautela de los inversores.
En Europa, el índice paneuropeo STOXX 600 cerró con una caída del 0.44% a 639.92 puntos, rompiendo una racha de dos días de ganancias. A pesar de un inicio de jornada positivo impulsado por la caída de los precios del petróleo y las expectativas de un aumento en la oferta del Golfo, el sentimiento se deterioró a lo largo del día, con los mercados europeos en territorio negativo hacia el cierre. Los sectores de automoción y recursos básicos fueron los de peor rendimiento, mientras que energía y salud mostraron cierta resistencia. En Asia, las bolsas mostraron un comportamiento mixto a la baja. El Nikkei 225 japonés no operó debido a un día festivo, manteniendo su cierre anterior en 65018.95 puntos. El Shanghai Composite de China retrocedió un 0.39% para cerrar en 3,936.52 puntos, mientras que el Shenzhen Component Index cayó un 0.64% a 13,636.07 puntos. La cautela en China se atribuyó a la próxima cumbre entre Trump y Xi, y a la reafirmación de Beijing de sus "líneas rojas", además de un recorte en la previsión de crecimiento de Fitch para 2026 al 4.5%.
Wall Street experimentó una jornada de descensos generalizados. El S&P 500 cayó un 0.8% para cerrar en 7,706.03 puntos. El Nasdaq Composite, que había alcanzado un nuevo máximo histórico el martes, retrocedió un 1.1% para finalizar en 26,936.04 puntos. El Dow Jones Industrial Average también registró una caída del 0.7%, cerrando en 51,511.59 puntos. La presión provino principalmente del mercado de bonos, con el aumento de los rendimientos del Tesoro y las crecientes preocupaciones sobre la inflación.
El oro (spot) experimentó una caída del 0.6% a $4,329.31 por onza, influenciado por la fortaleza del dólar y las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Fed. Los futuros del oro de EE. UU. para diciembre también bajaron un 0.2% a $4,366.90. El precio del oro se mantiene en un rango volátil, atrapado entre el atractivo de refugio seguro y la presión de las tasas de interés al alza. El petróleo mostró un comportamiento mixto. El WTI cotizó cerca de los $89.85 por barril, con una disminución del 0.74% respecto al cierre anterior, presionado por la mejora en el suministro del Golfo y el aumento de los inventarios de crudo en EE. UU. Sin embargo, el Brent subió un 0.52% a $99.77 por barril, manteniéndose cerca de los $100, apoyado por una escasez severa de diésel. El índice del dólar (DXY) subió más del 0.4% por encima de 101, alcanzando un máximo de ocho semanas. Este fortalecimiento del dólar se atribuye a los datos de actividad empresarial de EE. UU. que superaron las expectativas y a las crecientes apuestas sobre futuras subidas de tipos de la Fed.
El rendimiento del bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años se disparó, alcanzando el 5.11%, su nivel más alto desde 2007. Este aumento significativo, de 16 puntos básicos respecto a la sesión anterior, fue impulsado por un informe sorprendentemente sólido sobre la actividad empresarial en EE. UU. El S&P Global flash US Composite PMI subió a 58.4 en septiembre, su lectura más fuerte desde julio de 2021, indicando una fuerte aceleración de la actividad económica. Este dato, junto con el aumento de los costos de los insumos debido a los precios del petróleo, avivó las preocupaciones sobre la inflación y las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
🔼 **Top Sector:** El sector de Energía fue el de mejor rendimiento en el S&P 500, con una ganancia del 1.05%. Este desempeño se atribuye al repunte del crudo Brent, que subió un 4.3% a $103.5 por barril, y a la preocupación por la oferta debido a que solo dos buques transitaron por el Estrecho de Ormuz el martes. Las empresas petroleras se benefician de una oferta más ajustada, lo que tiende a mejorar sus ingresos y flujo de caja.
🔽 **Bottom Sector:** El sector Financiero fue el de peor rendimiento, con una caída del 2%. Las acciones financieras se vieron afectadas por las crecientes expectativas de subidas de tipos de interés, que, si bien pueden beneficiar los márgenes de los bancos a largo plazo, en el corto plazo pueden generar incertidumbre y presionar las valoraciones, especialmente si el aumento de los rendimientos se percibe como un riesgo para el crecimiento económico.
El SPY, como proxy del S&P 500, cerró a la baja en 7,706.03 puntos. Tras la reciente presión del mercado de bonos y las preocupaciones inflacionarias, el índice se encuentra en una fase de corrección. Los niveles clave a observar son el soporte inmediato en la zona de los 7,700 puntos, que de romperse podría llevar a una prueba de los 7,600. La resistencia se sitúa en los 7,760-7,770 puntos, donde el índice ha encontrado dificultades para sostenerse. Una ruptura por debajo de los 7,700 podría indicar una continuación de la tendencia bajista a corto plazo, mientras que una recuperación por encima de los 7,770 sería necesaria para aliviar la presión vendedora.
El entorno actual es claramente de "Risk-off". El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro a niveles no vistos en casi dos décadas, impulsado por datos económicos sólidos pero inflacionarios, está generando una reevaluación del riesgo en los mercados. La expectativa de una Reserva Federal más agresiva en su política monetaria, sumada a las persistentes tensiones geopolíticas, fomenta la cautela entre los inversores. Los activos de refugio seguro, como el dólar, se fortalecen, mientras que la renta variable global experimenta presiones a la baja. La volatilidad se mantiene elevada, y los participantes del mercado están recalibrando sus posiciones ante la incertidumbre sobre la trayectoria de las tasas de interés y el impacto en el crecimiento económico.