📝 DIARIO DE POST-MERCADO — 08 de September, 2026
La sesión estuvo marcada por una aversión al riesgo generalizada, impulsada principalmente por la escalada de tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que provocaron un repunte significativo en los precios del petróleo. Este aumento en los costos energéticos reavivó las preocupaciones inflacionarias, llevando a los inversores a reevaluar las expectativas de tasas de interés de la Reserva Federal y a buscar activos de refugio, aunque el oro no se comportó como un refugio tradicional en esta ocasión. Los mercados estadounidenses, que regresaban de un fin de semana largo por el Día del Trabajo, experimentaron una presión vendedora que se concentró en los sectores de la "vieja economía", mientras que los valores tecnológicos mostraron una relativa resiliencia inicial antes de ceder terreno.
En Europa, los mercados mostraron un comportamiento mixto. El FTSE del Reino Unido descendió un 0.08% y el DAX de Alemania cayó un 0.15%, mientras que el CAC de Francia logró un avance del 0.33%.
En Asia, la jornada fue predominantemente negativa. El Nikkei 225 de Japón experimentó una caída del 1.70%, cerrando en 65,269.33 puntos, revirtiendo gran parte de las ganancias de las dos sesiones anteriores. Esta caída se atribuyó a la apreciación del yen frente al dólar, que alcanzó su nivel más alto desde febrero, generando preocupaciones sobre los márgenes de beneficio de los exportadores japoneses. El TOPIX también descendió un 1.83%, situándose en 4,050.33 puntos. En contraste, el índice Shanghai Composite de China logró un modesto avance del 0.20%, cerrando en 3,940.55 puntos, destacándose por su resiliencia frente a la debilidad regional. Esta divergencia se explica por la menor exposición de las acciones chinas a las dinámicas globales de tasas de interés y precios del petróleo, así como por el continuo apoyo de políticas internas. El Hang Seng de Hong Kong, por su parte, retrocedió un 0.38%, cerrando en 25,317.18 puntos.
Los principales índices de Wall Street cerraron a la baja. El S&P 500 retrocedió un 0.6%, perdiendo 45.08 puntos para finalizar en 7,673.52. El Dow Jones Industrial Average fue el más afectado, cayendo 628.18 puntos, o un 1.2%, para cerrar en 52,786.07. El Nasdaq Composite también experimentó un descenso, aunque más moderado, de 85.58 puntos, o un 0.3%, terminando la sesión en 26,421.41. La presión vendedora se intensificó a medida que los precios del petróleo se acercaban a los $100 por barril, exacerbando las preocupaciones sobre la inflación y las futuras decisiones de la Reserva Federal.
El petróleo fue un factor dominante en la jornada. Los futuros del Brent se negociaron cerca de los $98.50 por barril, mientras que el WTI de EE. UU. subió a $94 por barril, acercándose a la marca de los $100 por primera vez en dos meses debido a la escalada de hostilidades en el Medio Oriente. Este repunte en los precios del crudo generó preocupaciones sobre un aumento de la inflación y un posible endurecimiento de la política monetaria.
El oro, a pesar del entorno de aversión al riesgo, experimentó una ligera caída. El precio del oro al contado se negoció cerca de los $4,400 por onza, con una disminución del 0.7% en el día. Este comportamiento atípico se atribuye al aumento de los rendimientos reales de los bonos del Tesoro, que contrarrestaron el atractivo del oro como activo de refugio.
El Índice del Dólar (DXY) mostró una fortaleza, avanzando a medida que los inversores buscaban seguridad en la divisa estadounidense en un contexto de incertidumbre global y expectativas de tasas de interés más altas.
El rendimiento del Bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años se mantuvo elevado, alcanzando el 4.805%, un nuevo máximo de 52 semanas y el nivel más alto desde octubre de 2023. Este aumento en los rendimientos se debe a las preocupaciones inflacionarias y a las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva.
En cuanto a los datos económicos del día, el sector manufacturero de EE. UU. continuó expandiéndose por octavo mes consecutivo en agosto, aunque a un ritmo ligeramente más lento, con el PMI manufacturero del ISM disminuyendo 1.0 punto porcentual a 54.6%. Los nuevos pedidos y las exportaciones también mostraron expansión, aunque con un optimismo ligeramente debilitado sobre la demanda a corto plazo.
🔼 **Top Sector/Acción:** El sector de Información y Comunicación en Japón fue uno de los de mejor desempeño, subiendo un 1.96%. En cuanto a acciones individuales, SoftBank Group en Japón avanzó un 5.45%. En el mercado estadounidense, NuScale Power (SMR) destacó con un aumento del 16.8%, mientras que DigitalOcean (DOCN) subió casi un 13%.
🔽 **Bottom Sector/Acción:** El sector de Vidrio y Cerámica en Japón fue el de peor desempeño, cayendo un 4.24%. En cuanto a acciones, NGK Insulators en Japón descendió un 7.89%. En EE. UU., Expedia (EXPE) cayó un 7.3%, perdiendo $2.3 mil millones en una sola sesión.
El SPY, que replica el S&P 500, cerró en 7,673.52. Tras la caída de hoy, el índice se encuentra probando niveles de soporte clave. El soporte inmediato se sitúa en la zona de los 7,670-7,675 puntos, donde el índice ha encontrado cierta estabilidad en sesiones anteriores. Una ruptura decisiva por debajo de este nivel podría llevar al SPY hacia el siguiente soporte significativo en los 7,630-7,635 puntos. Por el lado de la resistencia, el nivel de los 7,700-7,710 representa la primera barrera importante, seguido por la zona de los 7,740-7,750 puntos, que actuó como resistencia en el pasado reciente. La incapacidad de mantener los avances iniciales y el cierre en territorio negativo sugieren que la presión vendedora podría persistir en el corto plazo, especialmente si los factores macroeconómicos y geopolíticos continúan generando incertidumbre.
El entorno actual se inclina hacia un sentimiento de "Risk-off". La combinación de la escalada de tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, el consiguiente aumento en los precios del petróleo y las renovadas preocupaciones inflacionarias están impulsando a los inversores a adoptar una postura más cautelosa. El incremento en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años, alcanzando máximos de varios años, refuerza esta narrativa, ya que los mayores costos de endeudamiento y las expectativas de una política monetaria más restrictiva tienden a desincentivar la inversión en activos de riesgo. La divergencia en el rendimiento de los índices, con los valores de la "vieja economía" sufriendo más que los tecnológicos, sugiere una rotación de capital hacia sectores percibidos como más defensivos o con menor sensibilidad a las tasas de interés, aunque la resiliencia tecnológica también mostró signos de debilidad al final de la sesión.